El pasado mes de diciembre la FIA hacía oficial, en una nueva normativa y junto a otras medidas, la obligación de cada piloto de elegir un dorsal con el que correr durante el resto de su carrera deportiva. Estrategia de marketing al margen, es una idea a la que sacar mucho provecho.

Hasta el momento, y según la última normativa, los dorsales se elegían en función del puesto en el mundial de constructores. Así, el campeón tendría los dorsales 1 y 2, el subcampeón el 3 y 4, y así sucesivamente, evitando únicamente el 13, eliminado por motivos de superstición (y algo de marketing también). En carrera sólo lo llevó el mexicano Moisés Solana, pero no logró cruzar la meta en el GP de su país en 1963.

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En otros deportes del motor, como el motociclismo, sí es más habitual que un piloto escoja siempre un mismo número. Así, comenzando por el motociclismo español, encontramos a Dani Pedrosa con el 26, a Jorge Lorenzo con el 99 y a Marc Márquez con el 93 (año de su nacimiento). En el plano internacional, es mundialmente conocido el 46 de “Il Dottore” Rossi, el 58 de Simoncelli, cuya muerte le convirtió en leyenda, o el 34 de Kevin Schwantz. Por su parte, la NASCAR cuenta con el 24 de Jeff Gordon.

Por no hablar de otros deportes como el fútbol y el baloncesto, en los que incluso se retiran los dorsales que marcaron una época. En el mundo del basket, a todos nos vendría a la mente una figura: Michael Jordan. Su número, el 23, es ya una leyenda. Al igual que el 10 de Pelé en el Santos brasileño.

Pero esto en la Fórmula 1 no es así. Hasta la próxima temporada. Desde hace unos días, ya se conocen los dorsales de la mayoría de pilotos de la parrilla. Con esos dorsales competirán durante toda su estancia en el gran circo de la F1. Entre los más destacados, veremos a Vettel con el 5 (cuando no sea campeón), a Alonso con el 14, a Räikkönen con el 7 o a Hamilton con el 44. Cosa que en mi opinión es todo un acierto por parte de Bernie Ecclestone, pues la imposición de un dorsal para siempre es una forma de identificar a un piloto. Parece una cosa insignificante, pero dentro de unos años hablaremos de estos pilotos junto a los dorsales que portaron.

Dorsales más destacados

Jody Scheckter, al volante de un McLaren en 1973

Históricamente, no hay muchos pilotos de Fórmula 1 asociados a números que llevaron en sus monoplazas. El más conocido, quizás, fue el 27 en el Ferrari de Gilles Villeneuve. Ha habido otros casos más inusuales, como el número 0 que portaron Damon Hill y Jody Scheckter. El 0 sólo se puede utilizar cuando el vigente campeón se retira, con lo que se lleva el número 1 para ese año.

Lella Lombardi, con su Brahbam 208

También podemos encontrar el 5 de Nigel Mansell cuando estaba en Williams. Su compañero Murray Walker portaba el 6, y para diferenciarlo mejor lo pintaron de rojo. Finalmente, el caso más llamativo es el de Lella Lombardi, única mujer en conseguir puntuar. En 1974 intenta clasificarse para el GP de Gran Bretaña con su Brahbam número 208, siendo este número la frecuencia de la emisora de radio que le patrocinaba.

Nos encontramos, entonces, ante la oportunidad de volver a asociar un número a un piloto que marque una época. Ahora, esos dorsales serán una seña de identidad de los pilotos, un rasgo por el que reconocerlos, de asociarlos. Como asociamos al gran Gilles con el número 27.