Es el enviado especial del diario AS a los Grandes Premios, trabajo con el que muchos aficionados sueñan. Manuel Franco ha atendido a www.pitlanef1.es y nos ha concedido una entrevista que hemos dividido en dos partes. Hoy, periodismo. Mañana, Fórmula 1.

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Pregunta: Lleva más de 9 años escribiendo en el Diario AS. ¿Cómo pasa uno de escribir sobre el Dakar a hacerlo sobre Fórmula 1? ¿Cómo se convirtió luego en el enviado especial de AS a los Grandes Premios?

Manuel Franco: Hacía información sobre el Dakar porque siempre fue mi sueño dentro de los deportes de motor, ya que es el único evento en el que realmente se puede descubrir algo más sobre la realidad cotidiana del país que se visita y se puede contar, es más aventura o leyenda que competición. Pero también hacía información de Fórmula 1 en aquella época, aunque no iba a los Grandes Premios. Sí fui a algunos antes de entrar en AS como redactor jefe de motor de sports.com, una web de referencia a nivel mundial, y también con mi propio proyecto grandespremios.com. Ya en AS, el enviado especial de la época, Carlos Miquel recibió una oferta mejor de la cadena Cope y fue mi turno. Decidieron apostar por mí y de momento no se han arrepentido. Básicamente así fue la cosa.

P: Todo el mundo sabe cómo es un día en la vida de un piloto durante los Grandes Premios, pero ¿cómo es la vida de un periodista en los días de carrera?

M.F: Varía mucho según el medio para el que trabajes, sobre todo si es televisión o no. Los chicos de la tele suelen llegar antes a los circuitos y también se van antes. En Prensa lo normal es llegar sobre las nueve al circuito y te vas mucho más tarde. Allí comemos, vemos las carreras, damos vueltas por el paddock sin parar intentando encontrar historias buenas, hablando con unos y con otros, en fin haciendo periodismo.

P: ¿Qué es lo que falla para que la mayoría de medios no informen sobre el segundo deporte más visto de España?

M.F: Tradición. Y negocio. Por ejemplo si una televisión no tiene los derechos no habla de la Fórmula 1. En la radio, por ejemplo, faltan protagonistas que quieran hablar y eso es vital en este campo del periodismo. Sin embargo, en los periódicos creo que le damos el espacio necesario, como en las webs, pero creo que sí, debería tener aún más importancia.

P: ¿Es la Fórmula 1 el deporte menos accesible? ¿Por qué hay tantas trabas a la hora de informar?

M.F: Es un deporte complejo en el que todo vale dinero. Con dinero vas a cualquier parte, sin dinero es mucho más complicado. Los jefes de prensa se ocupan de todo, los pilotos viven en su mundo, es complicado, pero… así son las cosas.

P: ¿En qué circuito ponen las cosas más difíciles a los periodistas? ¿Cuál es el que mejor les trata?

M.F: En general en casi todos los circuitos se nos trata bien. Entre los mejores me quedo con los españoles, Cataluña y Valencia cuando había. Sin duda.

P: A la Fórmula 1 sólo llegan unos pocos privilegiados. ¿Qué es lo mejor y lo peor de este mundo?

M.F: Los viajes. Para lo bueno y para lo malo. Lo peor es estar tanto tiempo sin ver a la familia, lo mejor es descubrir el mundo. Eso para mí, para el resto quizá estar tan cerca de los monoplazas, lo malo no lo sé…

P: ¿Cómo lleva el estar tanto tiempo fuera de casa? ¿Qué es lo que más echa de menos?

M.F: A mi familia. El resto nada prácticamente.

P: Viajando tanto por el mundo y narrando las carreras siempre surgen anécdotas, ¿alguna que se pueda contar?

M.F: Muchas, claro. Por ejemplo una vez en Corea del Sur con un compañero tardé cuatro horas y media en llegar al circuito desde una ciudad que está a una hora y además íbamos por una carretera paralela a la autopista a la que no podíamos llegar de ninguna manera. Interesante fue también cuando Vettel me hizo de camarero en el hospitality de Red Bull o alguna que otra cosa que me ha pasado con Alonso que un día contaré quizá, en un libro.

P: El periodismo, ¿se estudia o se aprende ejerciéndolo?

M.F: Creo que las dos cosas. Es necesaria una buena formación, pero si no estás en la calle nunca serás periodista. Sin ambas es imposible. Cuanto más te formas mejor periodista serás y cuando más trabajes también.

P: ¿Es diferente el periodismo que se hace como enviado especial que como redactor fijo en una redacción?

M.F: Ser enviado especial es ser periodista puro, dicen que si no has pasado una nochevieja fuera de casa no eres periodista. Es una exageración, pero tiene algo de verdad. El trabajo de redacción también es muy importante, de edición, de buscar temas, más cómodo a veces, más complicado y aburrido en otras, diferente. Personalmente me quedo con lo que siempre he querido ser: enviado especial.

P: Si hablamos de periodismo, ¿es compatible la inmediatez con la calidad de la información? ¿Qué cree que prima hoy en día?

M.F: Es complicado. El análisis es vital y debe hacerse con perspectiva, pero una buena crónica se puede y debe hacer nada más terminar la carrera. Por ejemplo.

P: ¿Cómo sobreviven los medios impresos cuando tienen que competir precisamente contra la rapidez y la accesibilidad de Internet?

M.F: Precisamente con el análisis, explicando el por qué de las cosas y con noticias propias, buenas historias, entrevistas exclusivas, haciendo cosas diferentes a donde la mayor parte de las webs no pueden llegar. Ser distinto, hacer algo diferente es la clave del éxito, escribir mejor que el resto… eso intento para sentirme bien.

P: Las redes sociales, ¿facilitan o entorpecen su labor comunicadora?

M.F: Normalmente entorpecen.

P: ¿Lee algún blog de gente amateur que también informe sobre Fórmula 1? ¿Cree que hacen falta más iniciativas como esta?

M.F: Sí, claro varios, siempre es bueno leer a los que tienen tanta ilusión por hacer cosas y hacerse un hueco, no diré cuales por no quedar mal con nadie, pero varios. Y sí, por favor.

P: A muchos les gustaría ocupar su lugar. ¿Qué consejo le daría a la gente que sueña con cubrir la F1 como periodista?

M.F: Quizá sea excesivo por mi parte dar consejos, pero ya que me lo pide les diría que no dejen de luchar por su sueño, que si quieren hacer esto no se dejen engañar por nadie, que nadie les quite su ilusión y que no se desvíen, que no se conformen con otra cosa que con lo que quieren y por lo que sueñan. Que se formen mucho, que aprendan varios idiomas, que escriban con arte historias verdaderas, que luchen siempre.