Los resultados obtenidos por la escudería Caterham en la carrera del Gran Premio de China siguen haciendo visible lo que se lleva viendo todo el fin de semana, el piloto más experimentado Kamui Kobayashi gracias a su veteranía es capaz de sacarle todo el potencial al coche y por consiguiente finalizó la carrera delante de los dos Marussia, sus principales rivales; mientras que por el otro lado, el “rookie”, Marcus Ericsson, sigue acumulando muchos kilómetros en F1, lo cual le beneficia pero no es capaz de sacarle todo el “jugo” a su coche, y suele terminar por detrás de sus rivales. Circunstancia nada novedosa sino más bien todo lo contrario en cualquier equipo de F1, incluso en los más grandes.

Ciertamente fue una carrera bastante estática para los dos pilotos de Caterham ya que prácticamente no variaron sus posiciones ni la de sus rivales durante la carrera, salvo que Pastor Maldonado les adelantó, como era obvio, con su Lotus (recordamos que el venezolano salía último al no poder clasificar por problemas de motor) y según fueron avanzando las vueltas se limitaron a dejar pasar a los pilotos de cabeza cuando les iban doblando.

El momento gracioso o divertido, digámoslo así,   de la carrera lo protagonizó un Caterham, en concreto Kobayashi cuando fue doblado por Sebastian Vettel, y éste se desdobló al ir más rápido que el alemán, con gomas más blandas y más frescas y con unos evidentes problemas por parte del tetracampeón del mundo, lo que produjo la incredulidad y el enfado del germano como se pudo escuchar por la radio del equipo Red Bull.

Las conclusiones de la carrera de la escudería malaya son bastante satisfactorias, tienen potencial para estar por delante de los Marussia, e incluso, y ese es su objetivo, pueden si mejoran, estar más cerca del equipo Sauber y poder pelearles la posición los sábados.

Esa será la misión para dentro de dos semanas que empiezan las carreras europeas, con el Gran Premio de España, en el Circuit de Catalunya. Veremos, por tanto, si Caterham es capaz de conseguir el objetivo, el cual puede parecer a simple vista demasiado optimista, pero visto lo visto, no es imposible.