Ayrton Senna da Silva (Sao Paulo 1960-Ímola 1994) no fue solo, para algunos, el mejor piloto de la historia de la Fórmula 1, sino también un hombre ejemplar.

Ayrton Senna

Segundo hijo de una familia de tres hermanos, el pequeño Ayrton empezó a sentir el automovilismo en su interior cuando a la edad de 4 años su padre le regaló un kart que él mismo había construido capaz de alcanzar los 60 km/h, pero nadie jamás sospechó que aquel “juguete” como en un principio se pensaba que iba a ser ese kart, fuera el detonante para que un joven Senna empezara su andadura en los circuitos. Su padre declaró años más tarde que jamás se hubiese imaginado a su hijo como un piloto de carreras.

Pero así fue. Ayrton abandonó, en el año 1981, su querido Brasil para viajar a Europa, todo ello financiado por su familia, a la que siempre consideró su mayor apoyo, y por algún “sponsor” nacional que se había fijado en el paulista. Finalmente el sueño de Ayrton Senna se hizo realidad en 1984, debutando en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Brasil, en Rio de Janeiro, con el equipo Toleman.

Pero uno de los momentos que más definió a Senna, no solo como piloto sino también como persona, fue el duro enfrentamiento que mantuvo con su compañero de McLaren, Alain Prost; siendo recordado como uno de los enfrentamientos más duros y competitivos de la historia de la Fórmula 1. Los dos encarnaban pensamientos e ideales distintos. Senna era el luchador por excelencia, imprevisible, osado hasta la locura, pero con una idea muy clara en la cabeza: “Ser segundo es ser el primero de los perdedores”. Por eso, a pesar de las múltiples batallas que protagonizaron estos dos pilotos, el que acabó siendo vencedor por su carisma, su forma de ser y, por supuesto, por su talento innato a la hora de conducir, fue el brasileño, el cual se mantuvo en el equipo McLaren, mientras que el francés se marchó a Williams.

Otra de las facetas más importantes y más carismáticas del piloto brasileño fue su labor social y educativa en su país que, a día de hoy, sigue promoviendo el Instituto Ayrton Senna.

El Instituto Ayrton Senna es una organización sin fines de lucro que tiene como meta mejorar la calidad de la educación. Fundado en 1994, el Instituto trabaja para desarrollar el potencial de las nuevas generaciones de brasileños y ayuda a los estudiantes a obtener el éxito escolar con el fin de formar un ciudadano capaz de responder a las exigencias profesionales y sociales de la actualidad. El Instituto prepara a más de 75.000 profesores y directores cada año y casi dos millones de niños y jóvenes se benefician directamente del trabajo de estos profesores, que son formados por la organización, en más de 1.300 municipios de diferentes regiones de Brasil.

Financiado con recursos propios, además de donaciones y asociaciones de iniciativa privada, el Instituto proporciona a la administración pública, de forma gratuita, servicios de gestión en el proceso educativo. Este proceso incluye el diagnóstico, la planificación, la formación de administradores y docentes, el desarrollo de soluciones pedagógicas y tecnológicas innovadoras con el propósito de promover una educación integral para el desarrollo de los niños y los jóvenes de Brasil. Este gigantesco trabajo es dirigido por Viviane Senna, hermana del tricampeón y madre del ex-piloto de Fórmula 1, Bruno Senna.

Y el último apartado que refleja con claridad el carisma de Senna es su espiritualidad. Siempre declaró abiertamente que él se sentía un privilegiado de Dios y que correría siempre que Dios se lo  permitiera. Tal era su devoción por Dios que cuando ascendía la ya famosa curva Eau Rouge en el Circuito de Spa (Bélgica) decía sentir “la presencia de Dios” en su interior. Famosas son las imágenes de Senna metido dentro del coche con las manos en posición de oración y los ojos cerrados, pero dentro de todas esas imágenes y acontecimientos que subrayan la tremenda religiosidad y la más profunda devoción de Senna fue lo escrito en su féretro el día de su funeral. El féretro decía en portugués: “ninguém jamais será capaz de me separar do amor de Deus” (Nadie me podrá separar jamás del Amor de Dios).

El funeral de Ayrton Senna fue realizado en su ciudad natal en Sao Paulo y fue enterrado con honores de Jefe de Estado. Portando el féretro estuvieron grandes personalidades de la Fórmula 1, como su compañero y rival, Alain Prost, además de Jackie Steward, Emerson Fittipaldi, Damon Hill o su compatriota Rubens Barrichello Sus restos mortales residen en el cementerio de Morumbi en la ciudad paulista.

Son muchas las actuaciones y referencias que hacen de Ayrton Senna un hombre extraordinario. Fue admirado por amigos y enemigos, por brasileños y extranjeros, e incluso por aquellos que no vieron en directo al piloto brasileño, pero sus anécdotas y resultados hacen imaginar la clase de piloto que fue y sobre todo la persona, el ser humano que Ayrton Senna fue, lo cual en ocasiones puede ser incluso más importante que los Grandes Premios, las victorias o las pole position.