Schumacher es un piloto implacable y brutal, dispuesto a cualquier cosa para ganar. Siempre y cuando sea capaz de asumir sus acciones […] Hay muchos que han hecho cosas bastante peores, ¿qué se le va a hacer? No me sorprendió. La gente a veces hace cosas que los retratan y no son necesariamente cosas agradables”. Estas fueron las palabras de Bernie Ecclestone, aquel 13 de noviembre del año 1994. Acababa de terminar el Gran Premio de Australia que decidía el campeonato en favor de Michael Schumacher. El alemán, en una maniobra más que polémica, había acabado de un plumazo con la carrera de Damon Hill, rival por el título.

Hoy 13 de noviembre, se cumplen veinte años del primer título mundial de Michael Schumacher. El alemán completaba su tercer año en la Fórmula Uno. Flavio Briatore fue el primero en apostar por ‘El Kaiser’ y gracias al italiano, pronto pudo destacar sobre un fórmula uno, al igual que ocurriría posteriormente con Fernando Alonso. Briatore, muy cercano al magnate británico Bernie Ecclestone, con el que compartió más de una partida de cartas, llegó a la Fórmula Uno a principios de la década de los 90 cuando Benetton compró el equipo Toleman. Flavio fue nombrado como el director comercial de la escudería, que posteriormente pasó a denominarse Benetton Formula. El equipo fue rehecho y en 1992 comenzó Michael Schumacher a ser piloto titular del equipo.

Tres años después de aquel debut, en la temporada 1994 se produjo el trágico accidente en el Gran Premio de San Marino que acabó con la vida de Ayrton Senna. Aquel año, Schumacher logró seis ‘pole position’, ocho victorias y ocho vueltas rápidas. Su máximo rival por el título fue Damon Hill, piloto de Williams. Hill, nacido en Londres, mantuvo un pulso de principio a fin con el alemán y en dicho año se alzó con dos ‘pole position’, seis victorias y seis vueltas rápidas. Damon tenía el único objetivo de convertirse en campeón del mundo para igualar a su padre Graham Hill, campeón del mundo en 1962 y 1968.

Foto: Sutton

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Estaba siendo una temporada en la que Benetton y Williams hacían todo lo posible para sacar el máximo rendimiento a sus monoplazas, rozando el reglamento e incluso superando sus límites en alguna ocasión. Durante la primera parte de la temporada, Frank Williams sospechaba de una posible trampa por parte de la escudería Benetton debido al sonido de sus monoplazas. Las investigaciones demostraron que los vehículos de Briatore contaban con un sistema de control de tracción prohibido. El italiano manifestó que aunque dicho sistema sí estaba instalado en el monoplaza, no se usaba.

En Silverstone también se vivió un episodio de la tensión entre ambos pilotos. Hill tenía la pole y Schumacher era el segundo en la parrilla de salida. En la vuelta de calentamiento y sin motivo alguno, Schumacher adelantó en dos ocasiones el monoplaza del inglés y los comisarios, sancionaron al alemán con un ‘Stop & Go’ de cinco segundos. Michael, apoyado por Briatore, se mantuvo en pista desobedeciendo la sanción por lo que fue descalificado de la carrera. ‘El Kaiser’ se limitó a decir que pensaba que la sanción de cinco segundos sería añadida al final de la carrera. Schumacher hizo caso omiso de la sanción y acabó la carrera por detrás de Damon Hill. La guerra seguía viva.

Alemania era la antepenúltima cita del calendario. Una vez más, los de Benetton volvieron a ser cazados intentando sacar ventaja deportiva. Los jueces de Hockenheim descubrieron que Benetton había retirado un filtro obligatorio de la manguera de combustible para reducir el tiempo de repostaje. El resultado fue un incendio en una de las paradas en el que un mecánico sufrió graves quemaduras.

En la decimosexta y última carrera del año, celebrada en Adelaida (Australia), la diferencia entre ambos pilotos era de un solo punto. Michael (92) y Damon (91). La tensión era máxima entre un piloto de 34 años que veía como podía ser derrotado por otro de 25. Ambos candidatos al título habían sellado supuestamente sus diferencias en Alemania cuando en el podio se dieron la mano pero en Adelaida se vio que era pura farsa.

En la trigésimo quinta vuelta, ‘El Kaiser’ impactó contra el muro aunque sin graves consecuencias para él. Esto le hizo perder mucho tiempo. Hill se disponía a adelantarle pero el alemán, en una maniobra controvertida, le cerró la puerta estrellando ambos monoplazas. El peor parado fue Schumacher, que puso fin a su participación en el Gran Premio. Damon Hill, con el vehículo dañado, continuó en carrera ante la nerviosa mirada de Michael desde el muro. Hill necesitaba un milagro de sus mecánicos para reparar el Williams y continuar en carrera para recortar el punto de desventaja con ‘Schumi’. El milagro no llegó y el británico decía adiós a la carrera. Michael Schumacher era el campeón de Fórmula Uno de la temporada 1994. La primera de sus siete coronas mundiales. 

 

 

 

Imagen: Sutton

Video: YouTube

Fuente declaraciones: Bower T. “No angel. The secret life of Bernie Ecclestone”; Indicios, 2012