Toda vez que la temporada 2014 ha bajado el tel√≥n, con Lewis Hamilton y Mercedes como campeones de todo, ha llegado la hora de empezar a hacer balance de una temporada marcada por el dominio abrumador de Mercedes as√≠ como por¬†el agravamiento de la¬†desigualdad entre los equipos de la zona m√°s “noble” y el resto, clase media y equipos m√°s peque√Īos, incluidos.

Me centraré en uno de los modestos, Caterham, que ha vivido un auténtico calvario que le ha llevado a vivir una de las situaciones más rocambolescas y esperpénticas que recuerdo en la historia de la Fórmula 1, con un proceso de liquidación incluido.

La trayectoria de Caterham en 2014, todo un desastre

La trayectoria de Caterham en 2014, todo un desastre

El “patito¬†feo” del paddock

La temporada arranc√≥ sin aparentes problemas y con el reto de superar a Marussia en el “farolillo rojo” de la clasificaci√≥n de constructores y so√Īar, por qu√© no, con alg√ļn punto en alg√ļn momento de la temporada aprovechando que, con el nuevo reglamento, en teor√≠a, todos arrancar√≠an de cero.

Para ello renov√≥ a fondo su plantilla, cambi√≥ a su dupla de pilotos, despidiendo a su anterior pareja integrada por Charles Pic y Giedo Van der Garde, y fichando¬†a un “viejo rockero”, un tipo duro y experimentado como Kamui Kobayashi y le dio la oportunidad a un piloto casi desconocido pero con dinero fresco bajo el brazo, proveniente de Suecia llamado Marcus Ericsson.

As√≠ las cosas, se presentaron en Jerez en los primeros tests de pretemporada ¬†y hay que reconocer que, con diferencia, el Caterham CT05 cont√≥ con el dudoso honor de ser uno de los coches menos atractivos del paddock.¬†Propulsado por la nueva unidad de potencia de Renault, hab√≠a mucha confianza en que, pese a lo extra√Īo de su dise√Īo, especialmente su frontal, el coche ser√≠a m√°s competitivo.

Sin embargo, pronto se pudo ver que las cosas no funcionaron. Los tests de pretemporada resultaron calamitosos para Caterham -y en general para todos los equipos motorizados por Renault- si bien las primeras carreras no fueron mucho mejor. S√≥lo Malasia permiti√≥ un peque√Īo atisbo de potencial, cuando lograron dejar por detr√°s suyo al Marussia de Max Chilton.

El Caterham CT05 en su debut en Jerez durante la pretemporada

El Caterham CT05 en su debut en Jerez durante la pretemporada

 La venta de Caterham y el descalabro financiero

Desde que¬†la temporada lleg√≥ a Europa en el mes de mayo, las cosas en Leafield comenzaron a tornarse de un color cada vez m√°s oscuro, inci√°ndose un proceso de desintegraci√≥n que ni los m√°s pesimistas podr√≠an haber imaginado al inicio del a√Īo.

Deportivamente, la temporada 2014 se convirtió en un completo despropósito. Ni la experiencia de Kobayashi ni el ímpetu del joven Ericsson lograban sacar absolutamente nada del CT05 y entre abandonos, accidentes y, en general, un pésimo rendimiento de los dos monoplazas, nadie lograba levantar cabeza en Caterham.

El malayo Tony Fernandes

El malayo Tony Fernandes

Pero si los resultados deportivos no acompa√Īaban, peor a√ļn fue la gesti√≥n desde el punto de vista¬†institucional. Aunque no trascendi√≥ hasta bien entrado el a√Īo, poco a poco se empez√≥ a rumorear que Caterham no atravesaba la mejor situaci√≥n econ√≥mica y se empez√≥ a especular, incluso, con un posible proceso de venta.

Incomprensiblemente, el magnate malayo Tony Fernandes, el entonces propietario de la escudería, negó categóricamente su intención de vender el equipo pero finalmente, en un proceso que, como luego se demostró estuvo trufado de irregularidades, acabó por vender Caterham en el mes de julio por casi 500 millones de euros a la empresa Engavest, un consorcio de inversores suizos y de Oriente Medio.

El nuevo equipo directivo desembarcó en Leafield con el veterano Colin Kolles (ex-director de Marussia y HRT, entre otros equipos) a la cabeza como asesor y con Christian Aljbers como Director Deportivo y Manfredi Ravetto como responsable ejecutivo del equipo, relevando al anterior director, el francés Cyril Abiteboul.

Con un nuevo proyecto bajo el brazo, Caterham intent√≥ reorientar su err√°tico rumbo deportivo aprovechando el par√≥n veraniego e incluso fich√≥ al espa√Īol Roberto Merhi como probador y al alem√°n Andr√© Lotterer, provenientes del DTM alem√°n. De hecho, el piloto germano lleg√≥ a pilotar durante todo el fin de semana en el GP de B√©lgica,¬†en sustituci√≥n del lesionado Kamui Kobayashi, mientras que el espa√Īol prob√≥ en los libres de Italia y Suzuka.

El desastre total: Desaparición y cierre

Cuando las cosas parec√≠an empezar a rodar de una forma m√°s o menos aceptable, siempre dentro de la “normalidad” que supon√≠a ver c√≥mo carrera tras carrera se suced√≠an los abandonos o las p√©simas clasificaciones en carrera de sus dos pilotos, la situaci√≥n econ√≥mica explot√≥, llev√°ndose por delante a toda la estructura empresarial del equipo.

Así pues, la voz de alarma la dio el propio Kamui Kobayashi en el mes de octubre, tras la disputa del GP de Rusia en el circuito de Sochi. En aquella ocasión, el piloto nipón confesó en su cuenta de Facebook que pasó auténtico pavor porque tuvo que correr toda la carrera con la suspensión de su monoplaza en mal estado.

Al parecer, el equipo ya no ten√≠a dinero ni siquiera para poder comprar piezas nuevas y le tuvieron que hacer un apa√Īo de urgencia a su coche, recubri√©ndole la suspesi√≥n con carbono porque no hab√≠a recambios para la misma, con el evidente riesgo de rotura y accidente.

Detalle de la suspensión del Caterham de Kamui Kobayashi, reparada durante el GP de Rusia

Detalle de la suspensión del Caterham de Kamui Kobayashi, reparada durante el GP de Rusia

En ese momento se descubri√≥ todo el pastel y estall√≥ un esc√°ndalo may√ļsculo que acab√≥ con la salida en masa de todos los nuevos inversores, con¬†acusaciones cruzadas de fraude y estafa y amenazas de ir a los Tribunales entre el anterior due√Īo, Tony Fernandes, y el grupo que, presuntamente, hab√≠a adquirido la escuder√≠a.

En apenas un par de semanas supimos que la venta nunca se llegó a hacer efectiva porque Fernandes no transmitió su paquete accionarial porque, como él mismo denunció, los compradores no habían desembolsado un solo dólar para hacerse cargo de las deudas previas a la compra, tal y como habían acordado. Esto provocó la salida en masa del nuevo equipo directivo y lo que es peor, abrió la Caja de Pandora del desastre.

De esta forma,¬†Caterham se encontr√≥ de la noche a la ma√Īana sin dinero en caja, acuciado por las deudas, sin inversores y con los patrocinadores huyendo a la carrera, por lo que tuvo que ser sometido a un proceso de administraci√≥n concursal, previo a su m√°s que previsible disoluci√≥n.

Se eligi√≥ a una consultora para llevar a cabo el proceso y se nombr√≥ como administrador a Sir Finbarr O’Connell, con el fin primordial de encontrar un comprador a marchas forzadas que pudiese pagar la elefanti√°sica deuda acumulada y que pudiera sacar al equipo de la crisis antes de noviembre.

Por tanto y, como era previsible, lo primero que determin√≥ es que Caterham no pod√≠a pagar el coste de estar en los Grandes Premios de Brasil y Abu Dhabi. Para evitar las posibles consecuencias que estas ausencias podr√≠an llevar aparejadas por parte de la FOM de Bernie Ecclestone, del que al menos logr√≥ la dispensa necesaria y la ayuda, al menos sobre el papel, para encontrar un comprador “express”.

Finalmente no se pudo obrar el milagro y hace apenas dos semanas se procedió al cierre de las instalaciones en Leafeld y al despido de sus 200 trabajadores y se daba por hecha la desaparición del equipo.

El milagro del crowdfunding: Abu Dhabi es posible

El GP de Brasil se disput√≥ sin la presencia de Caterham ni de Marussia, abocada en paralelo a una situaci√≥n similar, y por primera vez en a√Īos s√≥lo hubo 18 monoplazas en la parrilla de salida de Interlagos.

Por eso y de forma sorprendente, el equipo Caterham lanz√≥ a finales de octubre una divertida iniciativa, rayana en el disparate. Consist√≠a en una cuestaci√≥n popular, conocida como crowdfunding, por la cual y a base de donaciones an√≥nimas, el equipo administrador tratar√≠a de recaudar los aproximadamente dos millones y medio de euros que costar√≠a tener a los dos monoplazas verdes en la parrilla de Yas Marina el 23 de noviembre, en la √ļltima carrera del a√Īo.

Bajo el lema #ReFuelCaterhamF1¬†(‚Äúrecarguemos CaterhamF1‚ÄĚ) y¬†desde 10 libras en adelante, los fans podr√≠an donar la cantidad que deseasen con el fin de reflotar, siquiera temporalmente la escuder√≠a.¬†A cambio y en funci√≥n de la cantidad donada, los fans elegir√≠an¬†de entre un amplio cat√°logo de art√≠culos del equipo (camisetas, gorras, guantes, botas y hasta monos de piloto).

Incluso, a aquellos que hubiesen donado más de 1.000 libras se les dio la posibilidad de ver su nombre en la carrocería del monoplaza en caso de lograr finalmente su propósito.

Esa idea, que pareci√≥ una aut√©ntica locura adem√°s de una misi√≥n imposible, acab√≥ por hacer realidad el sue√Īo de los miles de donantes an√≥mimos que, durante dos semanas, acabaron por aportar el dinero necesario y, contra todo pron√≥stico, Caterham pudo estar en la carrera final de la temporada en Yas Marina.

Will Stevens, a bordo del CT05 durante el pasado GP de Abu Dhabi

Will Stevens, a bordo del CT05 durante el pasado GP de Abu Dhabi

El resultado de la carrera fue lo de menos. Como lo fue la elecci√≥n del segundo piloto ya que, en pleno proceso de disoluci√≥n, Marcus Ericsson se desvincul√≥ totalmente de Caterham para irse a Sauber y, tras la negativa de Andr√© Lotterer, el equipo brit√°nico acab√≥ por contratar a Will Stevens para que se subiese al CT05 en Abu Dhabi y acompa√Īase a Kamui Kobayashi. El milagro se hab√≠a obrado y al menos Caterham pudo despedirse de la F√≥rmula 1 en un circuito y no en los despachos.

Un futuro deasalentador

Pese a que Caterham ha sido inscrito de forma provisional para el próximo campeonato, parece evidente que con la fábrica cerrada y sin personal disponible, lo vivido en Abu Dhabi no ha sido más que un espejismo. Un maravilloso episodio de tenacidad y coraje pero que no debería pasar de ahí.

Caterham, al menos hoy por hoy, está abocada a la desaparición como escudería ya que, pese al innegable golpe de efecto que supuso ver a los dos monoplazas en Abu Dhabi, sobre todo de cara a posibles compradores, no parece realista imaginarse toda una temporada así.

Así pues, las perspectivas del equipo británico de afrontar una temporada como la que viene que, sin dinero, en pleno proceso de disolución y sin perspectivas de un comprador que, a corto plazo, saque al equipo del marasmo económico en el que está sumido, son sumamente pesimistas. Aunque incluso están en Yas Marina disputando los tests de final de temporada, todo apunta a una más que posible desaparición.

De momento, la administraci√≥n concursal no ha procedido al cierre pero, a menos que se obre otro milagro (√©ste de proporciones mucho m√°s importantes que el del crowdfunding) , debemos estar preparados para la disoluci√≥n definitiva de un equipo que entr√≥ con fuerza el a√Īo 2010 bajo el nombre de Lotus y que, tras dos a√Īos lamentables, en 2011 cambi√≥ de nombre, ya bajo el paraguas del fabricante brit√°nico de deportivos.

Caterham, al borde de la desaparición definitiva

Caterham, al borde de la desaparición definitiva

Lo que est√° claro es que la situaci√≥n vivida este a√Īo con Caterham, como la vivida en paralelo con Marussia, deber√≠a llevar a una profunda reflexi√≥n a la FOM, a Bernie Ecclestone y la propia FIA acerca del rumbo que la F√≥rmula 1 ha adoptado de un tiempo a esta parte.

Todos deberían replantearse si los continuos cambios reglamentarios, el irregular y disparatado reparto de ingresos publicitarios entre los equipos y el ritmo de gasto desenfrenado en el que han metido al Gran Circo, son el camino seguir. Sobre todo si esto se ha producido en aras de una igualdad que ni han logrado (no hay más que ver los resultados de 2013 y 2014) ni van a lograr jamás.

El a√Īo de los pilotos

Curiosamente, en el a√Īo de su m√°s que segura desaparici√≥n, Caterham tiene el dudoso honor de ser el que m√°s pilotos emple√≥ durante la temporada, por m√°s que ninguno de ellos lograse nada destacable.

  • Kamui Kobayashi: El japon√©s retornaba a la F√≥rmula 1 con el reto de obtener al menos un punto para Caterham aprovechando¬†su experiencia y veteran√≠a, as√≠ como su car√°cter rocoso e indomable. Sin embargo no pudo ser. Unas veces, las que m√°s, por problemas mec√°nicos y falta de competitividad del coche y otras, por alg√ļn que otro error m√°s o menos garrafal, pero el japon√©s no pudo lograr su objetivo. Abonado a correr s√≥lo en la Q3 cada s√°bado y a las √ļltimas posiciones, Kobayashi acab√≥ con cero puntos y en 22¬™ posici√≥n, una situaci√≥n como m√≠nimo rid√≠cula e impropia para un piloto de su categor√≠a, con dos 13¬ļ puestos como mejores posiciones en carrera (Malasia y M√≥naco).
  • Marcus Ericsson: El joven piloto sueco lleg√≥ a¬†Caterham con la idea de acompa√Īar a Kobayashi y aprender de √©l, adem√°s de dejar en las arcas del equipo un buen pu√Īado de d√≥lares, en forma de sponsors. Lo cierto es que le cost√≥ mucho adaptarse a la categor√≠a pero finalmente no s√≥lo demostr√≥ una buena adaptaci√≥n sino que acab√≥ por batir en toda la regla a su compa√Īero, finalizando el a√Īo en 21¬™ posici√≥n, tambi√©n con cero puntos. Su mejor posici√≥n fue un 14¬ļ lugar en Malasia, siendo al final mucho m√°s regular y fiable. Se desvincul√≥ antes de tiempo del equipo y anunci√≥ su fichaje por Sauber para este mismo a√Īo, equipo para el que ha conducido incluso¬†en los tests de final de temporada de esta semana¬†en Abu Dhabi.
  • Andr√© Lotterer: El piloto alem√°n lleg√≥ del DTM para sustituir a Kamui Kobayashi durante el GP de B√©lgica. Aunque logr√≥ la peque√Īa haza√Īa de no ser √ļltimo en la sesi√≥n de calificaci√≥n del s√°bado, lo cierto es que poco pudo hacer ya que acab√≥ por abandonar esa carrera y no volvi√≥ a entrar en los planes de Caterham. Se rumore√≥ que podr√≠a ser de la partida e Abu Dhabi pero finalmente declin√≥ esa posibilidad.
  • Will Stevens: Caterham anunci√≥ su fichaje para correr la √ļltima prueba del a√Īo en Yas Marina. Su contrataci√≥n¬†sorprendi√≥ bastante ya que, aunque estuvo como probador en Caterham tiempo atr√°s, lo cierto es que el joven piloto brit√°nico ni siquiera ten√≠a la Superlicencia para poder correr. Finalmente obtuvo la preceptiva licencia en tiempo r√©cord tras un test en Silverstone y tom√≥ la salida en Abu Dhabi y lo cierto es que no lo hizo nada mal. De hecho, finaliz√≥ la calificaci√≥n a tan solo medio segundo de Kobayashi y, aunque en √ļltima posici√≥n, logr√≥ acabar la carrera.