La revolución abismal en la reglamentación de 2014 no ha afectado a la escudería de Faenza, que además afrontaba el cambio de motorización de Ferrari a Renault en un año clave para los propulsores. Su puntuación, ligeramente inferior a la cosechada en 2013, no empaña una temporada en la que han terminado en séptimo lugar el Mundial de Constructores, superando el puesto del pasado año, y han conseguido una sexta plaza como mejor resultado.

Imagen: www.thisisf1.com

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Cambios en la normativa y en Toro Rosso

La temporada 2014 se comenzaba a gestar mucho antes para la escudería Toro Rosso. A principios de 2013 daban a conocer su primer cambio, trascendental en este caso al coincidir con un cambio de reglamentación que afectaría principalmente a las nuevas unidades de potencia. El equipo italiano decidía romper su relación de 7 años con Ferrari para iniciar una nueva etapa con Renault. Las limitaciones aerodinámicas acompañaban al cambio en los motores de este año. La reducida distancia entre la nariz del morro y el suelo obligaba a la escudería italiana a adoptar una solución antiestética en el frontal de su STR9, alargando su sección central para permitir la entrada de la mayor cantidad posible de aire a través de los laterales del morro.

Al margen de estas variaciones, su dupla de pilotos también sufriría cambios de cara a la recientemente finalizada temporada. Con el ascenso de Daniel Ricciardo a Red Bull, Toro Rosso confiaba en el rookie de 19 años Daniil Kvyat. El ruso formaba junto con el francés Jean Éric Vergne una de las alineaciones más jóvenes de la parrilla.

Inicio complicado para Renault y consecuentemente para Toro Rosso

El semáforo se apagaba en Australia y traía un comienzo de año esperanzador para la escudería de Faenza. En Albert Park sus dos pilotos terminaban en zona de puntos tras su 8ª y 9ª plaza pero la realidad no tardaría en aflorar. Los problemas de los motores Renault al inicio de la temporada supondrían un problema serio en todos los equipos propulsados por la marca francesa y más, si cabe, en Toro Rosso, cuya sinergia con Viry-Châtillon aún no había madurado. 8 abandonos de sus pilotos a lo largo de los primeros 8 grandes premios evidenciaban este tramo de crisis para el hermano menor de Red Bull.

La esperanza llegaba para Franz Tost y el resto de la cúpula de Toro Rosso al caer la bandera a cuadros. Y es que en 5 de las 8 carreras finalizadas por sus pilotos en el primer tramo del mundial lograban entrar en los puntos, demostrando que el concepto aerodinámico del STR9 era acertado. Los buenos resultados caían sobre todo del lado de Daniil Kvyat, que hasta la sexta carrera del mundial no sentiría el sabor amargo de abandonar por primera vez en Fórmula 1.

Mayor fiabilidad y más puntos en la segunda parte del mundial

Con los problemas de Renault practicamente solventados, el equipo italiano se acercaba a la fiabilidad absoluta en el segundo tramo del mundial. De hecho, en el caso de Vergne, no volvería a sufrir una retirada de carrera a partir de Austria. El punto álgido de la escudería de Faenza llegaba en Singapur, cuando el francés aprovechaba una estrategia alternativa para adelantar a varios pilotos en las últimas vueltas y finalizar 6º. El resultado se convertiría a la postre en el mejor de la temporada para Toro Rosso que, no obstante, veía empeorado su potencial ligeramente en el tramo final a causa de su ritmo de evolución menor en comparación con otros equipos. En Sochi, los italianos trataban de paliar esta circunstancia al implementar en su monoplaza una solución característica de su hermano mayor, como es el ‘conducto S’ en el morro. En cualquier caso, con su nueva apariencia los monoplazas italianos no volverían a situarse dentro del ‘top ten’, salvando el décimo puesto de Jean Éric Vergne en el Gran Premio de Estados Unidos.

Tras los fuegos artificiales de Abu Dabi, la clasificación del Mundial de Constructores reflejaba la temporada de Toro Rosso sin dar pie a engaño. 30 puntos cosechados, que los colocan en 7ª posición del Mundial de Constructores. 3 puntos menos que en 2013 pero una posición más arriba al beneficiarse de los fiascos en Lotus y Sauber asociados a su mala adaptación a la nueva normativa. Una temporada, por tanto, de continuidad y optimista para mirar a 2015 con la intención de continuar la progresión. Mucho de ello dependerá de la mejora de la unidad de potencia de Renault.

Vergne cumple y Kvyat decepciona

  • Jean Éric Vergne: el piloto francés fue el mayor damnificado de la pobre fiabilidad de Toro Rosso en la primera parte del mundial. Sin embargo, las carreras que terminaba en este tramo lograba traducirlas en puntos. Los octavos puestos en Australia y Canadá le ponían por delante de su compañero antes del ecuador de la temporada, cuando todo cambiaría para el piloto de Toro Rosso. Solo el tramo Bélgica – Italia frenaba la progresión del francés que, al dejar atrás estos peculiares circuitos, encontraba el mejor resultado de la temporada en Singapur, al cruzar la bandera a cuadros en 6º lugar. Buen año, en general, para el piloto con más carreras en Toro Rosso que, tras una larga ‘silly season’, conocía su salida del equipo finalmente y probablemente su adiós al ‘gran circo’ en 2015.
  • Daniil Kvyat: tras dejar la GP3, Kvyat empezaba su estancia en Fórmula 1 de la mejor manera posible. El piloto ruso era el único con motor Renault que completaba las 113 vueltas de las dos primeras carreras sin problemas. Lo hacía además puntuando y batiendo récords. Tras batir el de precocidad en puntuar en un gran premio en Australia, batía el del piloto más joven en puntuar en dos eventos tras el Gran Premio de Malasia. Las sensaciones cambiarían pronto. A partir de Mónaco, la mala suerte se cebaba con el ‘rookie’, que se retiraba en 4 de 5 carreras hasta llegar a Alemania. Su suerte cambiaría en Bélgica al sumar dos puntos que iban a ser sus últimos en 2014. 8 puntos, por tanto, en una temporada positiva en el inicio pero deslucida finalmente para el ruso que, en cualquier caso, ha servido para convencer a Red Bull de que puede tener un asiento en la escudería de la bebida energética la próxima temporada.
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Verstappen y Sainz, talento desbordante al servicio de Toro Rosso

2015 se plantea como una temporada apasionante para el equipo de Faenza que, a pesar de su tardía decisión en su alineación de pilotos, ha terminado apostando por la calidad. Ante una Fórmula 1 mermada en este aspecto por los intereses económicos predominantes en las escuderías, Toro Rosso se sigue manteniendo como un reducto inexpugnable para el talento. La meteórica progresión de Max Verstappen, avalado por su velocidad pura, y la constatación de la calidad de Carlos Sainz con su reciente título en la categoría 3.5 de las World Series by Renault, aúpan de manera inevitable a ambos pilotos a la máxima categoría del automovilismo. La enorme rivalidad y el aprendizaje continuo serán las constantes de esta dupla de pilotos que, con 17 y 20 años, será la más joven de la historia.