Fernando Alonso pensativo

There will be haters, o, para que lo entendamos todo, siempre habrá quién te odie. Es el eslogan de la última campaña de los americanos de Nike. A Fernando Alonso le patrocina Puma, pero la campaña de Nike le viene al pelo. Y es que al asturiano, al español, le odian muchos, que con el calor han salido a tomar el sol como lagartijas.

Como decía un gran filósofo: el miedo es el camino al lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Y es que este, al fin y al cabo, es un camino común entre los haters de Alonso. El miedo puede llegar por varias razones, por miedo que a que Alonso supere a su piloto favorito o simplemente porque Alonso es mejor que el propio hater en algo, que parece una tontería, pero es muy español. La ira suele llegar en el momento en que Alonso se sube al monoplaza y lo arranca, porque es probable que el asturiano de lecciones de pilotaje y no tengo dudas de que durante mucho tiempo las personas a las que me refiero han sufrido de lo lindo con las hazañas de Alonso.

No obstante, que haya haters de Alonso suele entrar dentro de lo normal, ya que esto es un deporte (o pretende parecerlo) y Alonso uno de los mejores pilotos de la parrilla. Hamilton y Vettel, que completarían el podio a cuanto a nivel de la parrilla, cuentan igualmente con una legión de odiadores profesionales. El problema viene cuando los odios no vienen por parte de aficionados, que son libres de opinar y creer lo que quieran, sino por parte de periodistas, que tienen la obligación de informar la verdad y opinar sobre la misma.

Y tras el domingo, muchos periodistas de medios de tirada nacional han sacado a relucir sus instintos más básicos y se han metido en el papel de hooligans. Medios de tirada nacional que, por cierto, han dedicado más minutos a polemizar sobre el accidente de Alonso que a informar acerca de las dos carreras que llevamos en el 2015. Sin ir más lejos, hace un rato en La Sexta decían esto: “La forma de afrontar los problemas de Fernando Alonso contrasta claramente con la de Rafa Nadal. Él los asume, Alonso los niega”. Amigos de La Sexta, los pilotos de Fórmula 1 son los deportistas que más hablan, así que os aconsejo fichar a un becario que sepa inglés para que os pase palabras de Fernando como estas, de este mismo fin de semana: “seguimos teniendo un rendimiento bajo y necesitamos mejorar” “la segunda vuelta no fue buena, perdí la trayectoria en la curva 7” (acerca de su vuelta de clasificación). Esta vez os sacaré yo del error, pero no siempre voy a estar ahí y vosotros al fin y al cabo lo que buscáis es la verdad… ¿no? Y casos como este, unos cuantos desde el domingo.

Comparar el coche con el que conducía Alonso el año pasado con el que conduce este año Sebastian Vettel es de ser muy inculto en lo que se refiere al deporte o simplemente mentir queriendo, algo que me parece más probable. El por qué de esto no lo sé, pero es un asunto menor. Repito, los periodistas tienen la obligación de informar y opinar sobre la verdad. Tales mentiras solo se pueden explicar ante la falta de negocio con Alonso, y es que Fernando cómo ya sabemos, no es Pepe Reina. Alonso no es un animador de cruceros, es un piloto de Fórmula 1, y por lo tanto no tiene ninguna obligación de conceder entrevistas ni de reírle las gracias a los periodistas, y eso, indudablemente, juega en su contra.

Y hay otro problema que queda oculto bajo lanzamientos de un bando a otro y no es otro que la devaluación de la Fórmula 1 en España. Hemos vivido algo precioso con Alonso que quizás no se vuelva a repetir (esperemos que no sea así) y en vez de quedarnos con el deporte que nos ha enseñado un asturiano, un compatriota, nos quedamos con que Alonso es más o menos simpático. El domingo corrieron tres españoles en el circuito internacional de Malasia, ganó un Ferrari por fin después de un dominio abrumador de Mercedes y lo que más se ha visto en la prensa son burlas hacia Alonso porque Vettel ganó. Más de un periodista debería hacer honor a la verdad, con el fin de dignificarse un poco como persona. Y más de uno debería saber, como reza el anuncio de Nike, que a Alonso le importan muy poco sus haters.