Los pilotos privados se encuentran con una situación complicada, el cambio de normativa está cada vez más cerca y su futuro sigue siendo incierto. Los nuevos coches implica que las monturas bajo reglamentación 2016 no tengan cabida dentro del WRC, pero M-Sport se muestra confiado ante el reto que supone proveer a los privados con el nuevo Fiesta RS.Bertelli

Parece que fue ayer cuando los vehículos del WRC surcaban las heladas tierras de Italia y Francia en la primera cita del año, pero poco a poco la temporada va pasando y el cambio de reglamento está cada vez más cerca. Nuevos motores, nuevas carrocerías y nuevas mecánicas, 217 supondrá una verdadera revolución en la máxima categoría de rally con la nueva reglamentación, la cual no ha tenido en cuenta a los pilotos privados.

Volkswagen, Hyundai, Citroën y Toyota son las cuatro marcas oficiales que tomarán partida del Mundial de Rallyes el año que viene con sus Polo, i20, C3 y Yaris, pero sólo con los suyos. Lo que vemos en cada prueba es sólo una pequeña parte de estas grandes empresas, las cuales mantienen una política muy clara: nuestra tecnología es nuestra y de nadie más. Volkswagen lleva tres años dominando el mundial pero, aunque hay pilotos interesados, a día d ehoy no cuenta con ningún coche cliente, mismo caso que sucede en Hyundai Motorsport, con 3 monturas de 2016 y una de 2015 dentro del certamen. Esta forma de gestionar sus estructuras deportivas supone un gran problema para esos pilotos que no cuentan con el privilegio de estar en un equipo oficial.

Pero tranquilos, que no cunda el pánico. Una vez más la empresa de Malcon Wilson ha salido a la palestra para aliviar a la preocupación de estos pilotos a través de Richard Miller, encargado del departamento de clientes:

“Sin estos pilotos desarrollar World Rally Cars pierde todo el sentido a nivel económico. Estamos seguros de que el año que viene algún que otro piloto cliente se sentará en un WRC 2017. Puede que el círculo se haga más pequeño, pero nuestro plan incluye construir muchos coches”.

M-Sport sabe del reto que supondrá construir los coches de su equipo en el mundial y el suficiente número de chasis para abastecer la demanda, pero no les queda otra. Mientras que el resto de equipos cuentan con una marca, y todos sus miles de millones detrás, la empresa de Cumbria se financia mediante la venta de coches y la reglamentación 2017 será un nuevo filón para llenar sus arcas, como ya han hecho con el actual Ford Fiesta, en sus versiones R5 y RS WRC.

Esta declaración de intenciones reforzaría la negativa de los pilotos a la creación de un WRC Cup, una categoría que reciclaría los actuales coches del mundial hasta que poco a poco desaparezcan. Lorenzo Bertelli ha sido uno de los más drásticos al respecto, pero el resto de privados ya han mostrado sus intenciones:

“O corro con un coche de 2017 o no corro”, explicaba Lorenzo Bertelli.

“Los costes son similares y con la introducción de los coches nuevos no sólo va a haber menos diferencias entre los coches, sino que también vamos a tener más oportunidades contra los pilotos de fábrica”, declaraba Al-Rajhi.