Ford volvió a sentirse en los años 60 en esta edición de Le Mans con su aplastante victoria frente a Ferrari, una historia que se repite 50 después en el trazado de Le Sarthe y que demuestra que la rival entre las dos marcas continúa viva después de que su fusión no llegara puerto hace más de 50 décadas.13502548_10154283393924399_7299036886002534007_o

Cuando Julio César pronunció la fase de que “la venganza es un plato que se sirve frío”, seguro que no imaginaba que siglos después se tornaría contra su querida tierra, situada al otro lado de los Alpes. Este fin de semana en Le Mans hemos vivido la repetición de una lucha entre Ford y Ferrari que se salda de nuevo con victoria para los de Detroit, una pugna por la carrera más dura del mundo y donde Henry Ford II juró vengarse de la marca del Cavallino.

Principio de la década de los 60, año 1963 y una reunión que se organizaba con el objetivo de unificar dos empresas punteras en el mundo del automovilismo. A un lado de la mesa la segunda generación de los Ford, que soñaba con la expansión de su marca en Europa, y al otro Enzo Ferrari, dueño de la empresa de automovilismo que dominaba las 24h de Le Mans. Los ingredientes parecían realmente buenos para crear una combinación perfecta, pero el desacuerdo entre los dos magnates por quien iba a mandar sobre el departamento de competición, llevó a que el contrato se rompiera antes de firmar y que el magnate de los coches en Estados Unidas hiciera una promesa: su marca iba a terminar con el reinado de Ferrari en Le Mans.

Año 1966, Ford se había preparado a conciencia para la carrera de Le Sarthe, el GT40 nacía con un equipo de ensueño liderado por Roy Lunn, ex diseñador de Aston Martin y con Eric Broadley, fundador del equipo de Fórmula 1 Lola Racing, como su mano derecha en la creación del chasis. El motor, como no podía ser de otra forma, fue cosa de Carroll Shelby. Después de varios intentos, sin éxito, la marca del óvalo se presentó en Le Mans con 8 unidades de su GT40 dispuestas a arrasar, Shelby había revisado cada milímetro del coche y había remodelado el motor hasta conseguir una mecánica V8 de 7 litros y esta vez sí. 3 de sus coches cruzaron juntos la meta y terminaron con un reinado de Ferrari, quien tuvo que ver como el éxito de Ford se repetía hasta en 3 ocasiones en los siguientes años.

Victoria de Ford en 1966

Con la llegada de la categoría GT, renombrada a GTE en la actualidad, Porsche se convirtió en el rey de esta división con 7 victorias de 911 desde 1999 hasta 2005. La marca alemana parecía imbatible, pero Italia tenían otro planes y Ferrari consiguió irrumpir en el reinado de Porsche con el F430 en 2008 y 2009, para posteriormente dar paso al Ferrari 458 Italia en 2012 y 2014. Victorias que se complementaban con las conseguidas por Panoz y Chevolet para completar un total de 16 años de GTs en Le Mans. Pero al igual que las modas, Ford volvió y lo hizo con toda la carne en el asador.

En 2016 la marca del óvalo vio el momento para regresar a la resistencia con su mítico modelo GT40, ahora renombrado a Ford GT. Los de Detroit adaptaron su coche al siglo 21 y lo dotaron de una velocidad endiablada, prueba de ello es la pole postition conseguida y la presencia de otro GT entre los tres primeros clasificados. Pero como Le Mans está compuesto de velocidad y fiabilidad, algo que supieron en los años 1963,64 y 65, este Ford GT contó a su favor con una mecánica irrompible, siendo de el líder de la categoría durante las primeras 12 horas y recuperando el liderato a primera hora de la mañana.

Dos victorias históricas para Ford y 5 décadas entre ambas. La primera sirvió para terminar con el dominio de 6 años de Ferrari en la categoría absoluta; y la segunda para demostrar que los italianos no son los únicos que pueden luchar contra el Porsche 911 en la categoría GT. La batalla está más viva que nunca y los de Detroit ya han mostrado su potencial.