La estructura Toyota Gazoo Racing ha estado probando el Yaris WRC de 2017 durante los últimos meses, pero sólo lo ha hecho sobre la tierra. 

Este 2016 se está convirtiendo en un año frenético de pruebas para los equipos del Mundial de Rallyes de cara al nuevo reglamento de la próxima temporada. Cambios en la mecánica y una mayor importancia del apartado aerodinámico traen de cabeza a los ingenieros de Volkswagen, Citroën, Hyundai, M-Sport y Toyota, el último en llegar al certamen mundial.

Pero quizás la estructura de Tommi Makinen está dejando de lado un aspecto tan importante como es el asfalto. El mundial arrancará sobre las heladas pistas de MonteCarlo, un rallye con gran exigencia técnica por la mezcla de tramos helados, con nieve e incluso asfalto seco suele ser el tramo de Col de l´Orme. Pero la cita inaugural no es la única, Alemania; China, si se llegara a celebrar; Francia y España serán pruebas en las que los equipos y pilotos también tendrán que enfrentar al duro asfalto para hacerse con la victoria.

En lo que va de año hemos visto al Yaris WRC rodando en Finlandia, Portugal e incluso en España, pero todas estas pruebas se están realizando sobre gravilla. Para ver al pequeño hatchback japonés sobre carretera nos tenemos que remontar al año 2015, momentos en los que el coche se encontraba en las primeras fases de diseño.

¿Está Toyota subestimando los rallyes de asfalto? Es cierto que más de 60% del calendario se celebra sobre tierra, pero las citas sobre asfalto suponen también un buen puñado de puntos muy necesarios para alzarse con el título. Y es que la marca japonesa no es la única que va retrasada en el desarrollo del nuevo WRC, M-Sport ha comenzado hace apenas dos meses ha probar el Fiesta WRC y sólo lo ha hecho sobre tierra. O Hyundai que, en comparación a Citroën y Volkswagen, ha realizado menos pruebas sobre el i20 de 2017.