rosberg

Un año de Fórmula 1 da para mucho: adelantamientos, accidentes, polémicas, victorias, derrotas, emociones… y declaraciones. En un año de Fórmula 1 hay tantas declaraciones que algunas se nos olvidan y quedan lejanas en el tiempo, cuando tan solo hace tres carreras de ellas. Sin embargo, me costará olvidar las declaraciones en castellano de Rosberg tras proclamarse campeón del mundo en la última carrera de este 2016.

El alemán se mostraba muy natural, afirmando sin tapujos que lo había pasado muy mal, resoplando cada vez que recordaba momentos de la carrera y, en definitiva, soltando toda la presión que se le había acumulado a lo largo de todo el año, especialmente tras el Gran Premio de Japón desde el que Nico lo tuvo todo en su mano para ganar el Mundial. Rosberg abandonaba la coraza típica de los deportistas y abría su corazón. Lo vi excesivo, ayer tras anunciar su retiro lo entendía por fin.

Cuando correr es una obligación

Rosberg ha sido durante este 2016 un tipo al que su situación le ha incomodado muchísimo. Ganar era para él una obligación que iba más allá de los límites normales de cualquier deportista. Nico no quería irse de la Fórmula 1 siendo “un tipo simpático”, como Massa. Rosberg quería retirarse y que la gente no pudiese decir que no aprovechó uno de los mejores coches de la historia, si no el mejor, para ganar un título de pilotos. Después de dos años donde Rosberg dejó el título en bandeja de plata a su compañero de equipo, Rosberg tenía que ganar si o si, no no podría soportar otra derrota en su palmarés. Y más sabiendo que en el 2017 quizás Mercedes no sea tan dominador.

La fortaleza mental que ha demostrado Rosberg es una de las mayores hazañas del deporte mundial en los últimos años. Rosberg no ha sido nunca uno de los grandes pilotos de la parrilla, y nunca ha destacado por su carácter. Este año, con una autoimpuesta mochila de temores y preocupaciones ha sabido soportar, no solo a un, en ocasiones, cruel Hamilton hacia él, sino a una prensa y una afición que cuestionaba su devenir en el campeonato. Y para coronarlo, en la última carrera del año, se saca un adelantamiento magistral contra el piloto más difícil de adelantar en este 2016.

Rosberg, te toca disfrutar. Te toca soltar toda esa tensión acumulada en el 2016 y relajarte junto con tu familia. Y quizás, quién sabe, un día volvamos a verte en los circuitos. Pero esta vez, para disfrutar, no como obligación. Danke Nico.