El Nacional de Asfalto podría repetir la situación de 2016 y no contar con el actual campeón, Cristian García. ¿Qué está pasando?

Con el shock de que el equipo Mitsubishi-Repsol no estará presente en 2016 en el Campeonato de España de Rallyes de Asfalto, es momento de analizar la situación. Y es que el certamen no pasa por sus mejores años y en 2017 podríamos ver como se repite la situación del año pasado y que el vigente campeón no tenga la oportunidad de revalidar la corona por falta de un proyecto. ¿Por qué está pasando esto?

En los últimos años se está repitiendo un preocupante hecho dentro del Nacional de Asfalto, y es que un piloto no puede conseguir dos títulos de forma consecutiva por falta de proyectos deportivos. Un problema que se debe a los constantes cambios en el reglamento, que año tras año quiere igualar a los participantes o dar un paso hacía la homologación FIA pero siempre se deja flecos por el camino.

Nos remontamos a la temporada 2007, hace 10 años. La Real Federación Española de Automovilismo abrió la puerta los modelos S2000 y los GT’s, pensados para los circuitos como el Porsche 991. Esto hizo que el campeonato se convirtiera en cosa de dos tipos de coches, relegando a modelos como los Mitsubishi Evo a un segundo plano. Fiat, Peugeot, Skoda y Porsche triunfaron durante estos años con modelos S2000 los tres primeros con el 911 GT3 la marca alemana.

Un dominio que provocó el segundo gran cambio en nuestro campeonato, visto que estas dos categorías se habían adueñado del CERA y no tenían previsto dar opción a otros coches. Por ello, en 2011 la Federación Española abrió un poco más la puerta y dio cobijo a los Kit Car y WRC, categorías que habían tenido un gran éxito a final de los 90’s y principios del 2000. Pero estos coches seguían teniendo el mismo problema, el coste, y nadie conseguía hacerse con una unidad para el campeonato nacional. Hasta que pasó lo inevitable y un piloto de las Islas Afortunadas demostró que el reglamento no era competitivo.

En la temporada 2013 Luis Monzón, bajo el amparo del equipo Canarias Sport Club, se hizo un Mini John Cooper Works WRC inalcanzable para los 911 GT3, Evo X, S1600, R3 y R2 que copaban las listas de inscritos. Al canario le bastaron seis pruebas para hacerse con el título, ganando cinco de ellas y consiguiendo la sexta posición en el Rias Baixas. Esto llevó a los miembros de la RFEdA a tomar una decisión y para el año siguiente prohibieron los WRC y dieron cabida a los emergentes R5. Lo que dejó a Monzón sin un programa para el año siguiente y sin la opción de revalidar el título.

Con unos R5, que se basaba en el Ford Fiesta creado por M-Sport y estaban en pleno desarrollo, y unos GT’s que volvían a ser los más potentes, Sergio Vallejo y Miguel Ángel Fuster se repartieron las temporadas 2014 y 2015 respectivamente. Y es curioso porque Fuster probó suerte en 2014 con el Fiesta de RMC Motorsport, un modelo mucho más caro pero que seguía siendo inferior al Porsche, por lo que regresó a la montura alemana un año después y consiguió el título.

En Europa los R5 se hacían más populares y la categoría WRC 2 del Mundial de Rallyes estaba permitiendo que cada vez fueran mejores. Pero en España seguían encontrando un hueso muy duro de roer, por lo que la Federación puso cartas en el asunto y no prohibió los Porsche en 2016, pero sí los limitó. Una medida que estaba enfocada claramente a fomentar el uso de unos R5 inalcanzables para el bolsillo de la gran mayoría de pilotos. Cambio que repitió la historia de Monzón y dejó a Fuster sin programa, a Vallejo sin disputar las primeras pruebas, a Iván Ares fuera de la gran parte de las pruebas y a Burgo cambiando constantemente de coche. Sin olvidarnos de proyectos que cayeron en saco roto como los casos de Jonathan Perez o Jose Carlos Aguado. Pero Carlos Gracia y el resto de la RFEdA no contaban con el ya olvidado Evo X.

Mitsubishi vio la oportunidad perfecta y confió en RMC Motorsport y en Cristian García para entrar de manera oficial y alzarse, por primera vez, con el título absoluto en España. 7 victorias, 8 podios 49 tramos ganados y más de 300 puntos, la apuesta de la marca del diamante salía según lo previsto mientras que los Fiesta, DS3, Fabia y 208 T16 se pegaban por ser el mejor de los mortales. Y esto es algo que la Federación Española de Automovilismo no podía permitir, un coche que ya ni se fabrica estaba dejando en ridículo a los más nuevos, avanzados y sofisticados coches de rallye. Por ello, comenzó a trabajar en una nueva reglamentación para reducir la potencia de los Evo X y dar así opción a los R5.

¿Y qué ha pasado? Si Monzón no pudo competir con el WRC y Fuster se encontró con un Porsche incapaz de luchar por el título, Mitsubishi ha visto en esta medida el punto final a su programa oficial. Mientras que conseguir victorias da una buena imagen de la marca, verse superado resta credibilidad a tus productos y Mitsubishi ha decidido que una retirada a tiempo es un victoria. ¿Resultado? A falta de dos meses para la primera cita del año, el vigente campeón no tiene un programa para el Nacional de Asfalto.

En España queremos que nuestros pilotos tengan una progresión, queremos ver como los más jóvenes van creciendo y se van haciendo un hueco en el Mundial de Rallyes, que el legado de Puras, Sainz o Sordo no se quede ahí. Pero con estos cambios constantes es imposible. Porque no se puede estar obligando a los pilotos a cambiar sus coches año tras año, porque la llegada de los R5 parece que les ha salido bien, pero ¿aguantarán los presupuestos todo un año? La que se presentaba como una de las temporadas más apasionantes de los últimos años cada vez tiene más interrogantes.