Liberty Media tiene por delante la reducción de costes de la Fórmula 1, pero el control es el mayor problemas de los organizadores de la categoría reina del automovilismo. 

Con la llegada de Liberty Media a la Fórmula 1 la reducción de costes se ha convertido en el tema prioritario para mejorar la competición, permitiendo a los pequeños crecer y que más marcas se involucren con la categoría. Pero encontrar la mejor fórmula para conseguir este objetivo no está siendo nada fácil y por el momento la mejor opción que se pone sobre la mesa en la utilización de piezas estándar para todos.

Virgin Racing ya intentó en 2010 conseguir un monoplaza competitivo con un menor presupuesto, apostando todo el desarrollo de su coche al CFD y permitiendo así reducir el número de horas de túnel de viento, y el agravante económico que ello conlleva. Un proyecto que pronto mostró sus deficiencias y la modesta escudería tuvo que recurrir al método más tradicional. Y con la llegada de Haas F1 Team, y su cultura en el deporte americano, se ha puesto en el punto de mira la opción de no fabricar las piezas, sino que son adquiridas a una empresa externa.

Gene Haas tiene claro que contribuir con Ferrari, su socio técnico, les permite reducir los costes y están dispuesto a adquirir en la marca italiana partes como el motor o la suspensión. Una colaboración que hizo temer que Haas se convirtiera en un equipo B de la Scuderia y la FIA tuvo que limitar la compra de piezas. Un modelo que ahora la Fórmula 1 ve viable para mejorar la economía de los equipos, aunque miembros como Zak Brown ven deficiencias en este modelo. Estas han sido las palabras del líder de McLaren-Honda al medio Autosport:

“Los equipos han demostrado ser muy inteligentes. Pero no creo que se puedan controlar los costes simplemente vigilando qué hay en el coche. Existen otros aspectos a tener en cuenta, y el túnel de viento es un gran ejemplo: ahora se evalúa la opción de centrarse en CFD, así que eso no creo que se solucione con partes estándar. Me parece que se puede hacer algo así y no creo que el espectador sepa, solo con verlo, qué suspensión llevamos en nuestro coche, si la nuestra o por ejemplo la de Williams. Así que creo que algunas cosas pueden ser estándar para reducir costes y no mejorarían el espectáculo ni supondrían una diferencia para los aficionados. Pero sigo pensando que necesitamos un tope presupuestario, la mayoría de deportes lo tienen”.

Liberty Media puede tomar como ejemplo de la competición dirigida por Alejandro Agag, la Fórmula E. La versión eléctrica de la Fórmula 1, de la que el gigante Liberty Media cuenta con un 25% de las acciones, cuenta con monoplazas muy semejantes entre los equipos, contando con baterías de Williams y chasis de Dallara. Una igualdad que aún fue mayor durante la primera temporada, en la que McLaren fue el único suministrador de motores para todos los equipos.