Se abre el debate sobre los nuevos coches del Mundial de Rallyes, que en Suecia demostraron que son capaces de alcanzar puntas superiores a los 200 km/h.

Poco han tardado en ponerse en el ojo de la polémica las creaciones de Toyota, M-Sport, Hyundai y Citroën para el Campeonato del Mundo de Rallyes. Suecia abrió la polémica sobre estos coches, que en la segunda cita del año llamaron la atención de la FIA y no pudieron disputar uno de los tramos del itinerario dadas las altas velocidades alcanzadas en la primera pasada. La pregunta es, ¿si no querían coches más rápidos por qué han cambiado el reglamento?

Cualquier aficionado al WRC ya sabía que en 2017 veríamos coches más espectaculares, rápidos y con un gran rendimiento aerodinámico, algo que ya quedó patente en las pruebas de los equipos durante la segunda mitad del año. Unas perspectivas que parece que no llegaron a la Federación Internacional de Automovilismo, que el pasado fin de semana, durante el Rally de Suecia, descubrieron las grandes máquinas que tenían delante al ver a Ott Tanak rondar los 210 km/h de velocidad punta y completar la primera pasada por Knon con una media de 137,8 km/h. Pero la cancelación del 12º tramo del rallye ha sido sólo el principio.

Jarmo Mahonen, en representación del estamento internacional, ha sido el encargado de abrir la polémica con unas declaraciones al medio Autosport. En la entrevista concedida a la web ha confesado la preocupación de la FIA por las circunstancias que se dieron en Suecia y ha confirmado que tomarán las decisiones necesarias para que la media de los tramos no supere los 130 km/h. Estas fueron sus declaraciones:

“Estos coches son más rápidos que los anteriores. Este tipo de etapas nos enseñan una cosa: Tenemos que tener un control más firme cuando los organizadores quieren introducir nuevas etapas, tenemos que estar presentes para comprobarlas. Si vemos un tiempo de la etapa de más de 130 km/h, entonces es un indicador de que tenemos que estar controlando esto. Desde nuestro punto de vista esto era demasiado rápido”.

Estas palabras de Mahonen inmediatamente nos evocan al pasado y nos hacen ver que la FIA se enfrenta a un problema muy similar a los Grupo B en los años 80’s. En dicha época el reglamento abrió la puerta a coches más potentes y ligeros, además de la incorporación de la tracción integral y los turbo. Un cambio que lo podemos asemejar a lo que ahora tenemos en el WRC, salvo que la actualidad tecnológica ha cobrado una mayor importancia y contamos con el diferencial central electrónico. Aunque aún estamos muy lejos de los 189 km/h de media que marcó Hannu Mikkola con el Audi Quattro A2 en la cita de Argentina de 1983.

De nuevo estamos ante una decisión con muy poco sentido por parte de la FIA, que ha tardado sólo dos pruebas en poner en duda la seguridad de estos modelos.  Y por el momento sólo han anunciado que tomarán medidas para limitar la velocidad media de los tramos, pero entre los aficionados ya planea el riesgo de limitaciones de potencia o incluso un nuevo cambio de reglamento en un futuro cercano.