Los test sobre agua dejan sensaciones contradictorias en cuanto al rendimiento de los neumáticos. La visibilidad y la degradación, principales problemas. 

 

 

El cuarto día de los test de pretemporada ha dejado una sensación agridulce entre los mandatarios de Pirelli. Unos 250.000 litros de agua y varios camiones cisterna se han encargado de recrear las condiciones de lluvia y lluvia extrema en el Circuit de Barcelona. Las conclusiones son contradictorias.

Al contrario de lo que se produjo en la pasada campaña, parece que Pirelli ha conseguido hacer funcionar sus neumáticos en presencia de agua. Tras la primera prueba oficial y montados ya sobre un monoplaza de esta temporada, se calcula que las nuevas gomas evacuan un 50% más de agua que sus predecesoras, llegando a los 90 litros por segundo en situaciones de alta velocidad. Además, las temperaturas que alcanzan al traccionar o al paso por curva son menos extremas, lo que los convierte en más estables y predecibles. Estos datos, junto a la mayor anchura de los neumáticos y la nueva aerodinámica, permiten unas previsiones más que optimistas en cuanto a la adherencia al asfalto y el manejo para los pilotos.

Pero aquí se acaban las buenas noticias.  El diseño de los coches y el dibujo de los P-Zero hace que todo el líquido que se consigue evacuar se canalice tras el coche y forme densa cortina de agua. Esto no tendría que suponer ningún problema, si no fuera porque los pilotos que han participado en los test afirman que la visibilidad al seguir un coche es casi nula.

“Será complicado que un piloto siga a otro en agua, pero nosotros hacemos los mejores neumáticos que sabemos, no hacemos las reglas”

afirmó Mario Isola, responsable de Pirelli.

Al problema de la visibilidad se le suma el problema de la durabilidad. Con la pista más seca y con algo más de temperatura, también se probaron los neumáticos intermedios. La recopilación de datos y sensaciones se asemejan a los de lluvia extrema, con un gran agarre a la entrada en curva, y una mayor tracción a la salida. Sin embargo, pilotos como Romain Grojean afirman que la eficacia se pierde tras unas pocas vueltas rodando, cuando se produce una fuerte caída de rendimiento.

“Los neumáticos intermedios son muy buenos a una sola vuelta, pero se destrozan muy deprisa, por lo que hay trabajo por hacer”

concluyó el piloto de Haas.

 

Por ello, el director deportivo de Pirelli, Paul Hambery, reconoció que la degradación les ha pillado por sorpresa, y que la marca mejorará sus productos antes del GP de China.  Además, añadió que no descartan la creación de compuestos específicos en función de la temperatura del asfalto, buscando una adaptación más específica a las condiciones ambientales.

1 pensamiento sobre “La lluvia: la asignatura pendiente de la F1 moderna.

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