Se cumplen 7 años desde que Fernando Alonso debutó con Ferrari en un Gran Premio de Bahrein que nos hizo soñar con un tricampeonato vestido de rojo.

14 de marzo de 2010, muchos de nuestros lectores seguro que recuerdan ese maravilloso momento en el que Fernando Alonso cruzaba la línea de meta en el circuito de Shakir. Una carrera que servía de debut para el asturiano con la Scuderia Ferrari, el soñado equipo de todos los pilotos y que comenzaba de forma dulce para Magic.

Aunque poco perduró el sueño. Hoy se cumplen 7 años de un inicio junto a los italianos​ que terminó siendo un lustro de decepciones a base de unas “energéticas cornadas”. Uno de los mejores equipos, el mejor piloto de la parrilla, un debut con victoria y aún así no lograron ninguno de los dos títulos en juego, todo ello gracias al talento de Adrián Newey y la pericia de los hombre del muro de Red Bull.

Año tras años veíamos como Fernando Alonso dejaba palabras de de esperanza durante la pretemporada, aunque poco a poco los resultados se iban alejando y el discurso iba cambiando para adaptarse a la cruda realidad. Si bien es cierto que en dos ocasiones tuvieron la oportunidad de conquistar el título, más por méritos del piloto que del equipo, pero 2010 y 2012 se escaparon por los errores estratégicos de Ferrari en Abu Dhabi. Y es que si las imágenes de Alonso en el podio de Bahrein en 2010 o Valencia 2012 celebrando, celebrando ante su público, son la cara; la trayectoria de Alonso en Ferrari cuenta con varias cruces como el piloto derrotado en el motorhome de Abu Dhabi o las del deambulante SF14-H sin poder hacer frente a sus rivales.

Es por ello que hoy no sabríamos decir si estamos ante una fecha digna de elogiar, ya que España ha tenido el privilegio de contar con un piloto oficial en las filas de Ferrari; o en el inicio de una época para olvidar. Fernando terminó de conquistar al público y a sus rivales, demostrando que es capaz de sacar todo el jugo a cualquier cosa con un motor, cuatro ruedas y un volante, aunque no debemos pasar por alto que mientras él luchaba con su propio equipo en Red Bull conquistaban título tras título y que en Mercedes, estructura a la que optó en 2009 cuando aún era Honda y posteriormente Brawn, se fraguaba el proyecto que lleva tres temporadas arrasando y apunta a la cuarta.