La IndyCar tiene la Indy500, la gran cita de Estados Unidos. El ‘World Endurance Championship’ (WEC) tiene las 24 Horas de Le Mans, una de las pruebas más legendarias. Sin embargo, la Fórmula Uno, la ‘categoría reina’, no tiene una prueba verdaderamente especial, un Gran Premio que sea único en todos los sentidos.

Indy500
Casi todo el mes de mayo se dedica para las 500 Millas de Indianápolis.

La Fórmula Uno se ha sumido en una vorágine elitista

En los últimos 30 años, Bernie Ecclestone nos ha vendido a la F1 como la categoría reina y, como tal, esta se ha rodeado de unas ínfulas de grandeza, en la que creyeron y nos hicieron creer que no había nada como ella. Otras categorías, muy poco a poco, forjaron su leyenda alrededor de una cita especial que puede llegar a hacer sombra a la realeza, incluso llevando a los príncipes a salir de los dominios del reino para coquetear con hermosas plebeyas extranjeras.

Indy500 y 24h de Le Mans, nada que envidiar a la Fórmula Uno

Hagamos un duro ejercicio de comparación. El sábado de Mónaco ya sabíamos que o bien Räikkönen o bien Vettel serían los que ganarían la carrera salvo cataclismo. Cataclismo que, como es habitual, no ocurrió. Fue el alemán el que cruzó la vuelta 78 en primera posición, sin oposición, con un cómodo liderato. Pero las 500 Millas y las 24 Horas de Le Mans fueron bien distintas.

Indy500

En la prueba americana, Takuma Sato, un defenestrado piloto de Fórmula Uno, fue el ganador. Scott Dixon, el favorito, acabó envuelto en un gran accidente. James Davison, un piloto que tuvo que sustituir a última hora al lesionado Bourdais, estuvo rodando en las primeras posiciones antes de su accidente. Max Chilton, otro de los que huyó de la F1 se encontró a final de carrera con opciones de triunfo.

El mismo día que teníamos esa aburrida carrera de Mónaco, Fernando Alonso, una de las grandes estrellas de la ‘categoría reina’, se saltaba la ‘indudable’ prueba grande de la Fórmula Uno para estar en Indianápolis. Una gran carrera que, además, atrae a pilotos de otras categorías supuestamente superiores.

24 Horas de Le Mans

Otro expulsado de la ‘categoría reina’, Kamui Kobayashi, batió el récord de ‘pole position’ de La Sharte. Toyota, que nada pudo hacer en Fórmula Uno pese a su enorme presupuesto, era la favorita. El Porsche #2, al poco de empezar, tuvo que entrar a boxes a reparar su coche, perdiendo infinidad de vueltas. Sin embargo, todo se truncó: la fiabilidad mató a Toyota y al otro Porsche y dejaron al trío de Earl Bamber, Brendon Hartley y Timo Bernhard, esos miembros del Porsche #2, con la victoria.

Y no solo fue eso lo que dejó Le Mans. Incluso vimos a un LMP2, una categoría casi 11 segundos más lenta que el Toyota que hizo la ‘pole’, tener opciones reales de victoria hacia el final. Y sin olvidar a los GTE, con varias marcas peleando por la victoria en su categoría.

El récord de Kobayashi siempre estará ahí, pero no pudo convertirlo en victoria.

¿Y por qué la Fórmula Uno necesita una prueba fetiche?

Estamos en un contexto en el que cada vez más marcas y aficionados dejan de mirar a la F1. Simplemente, disfrutan más con otras categorías. BMW, Aston Martin, Porsche, Toyota, Chevroletven en IndyCar y WEC opciones de ganar sin dejarse un dineral. Por eso, la Fórmula Uno necesita una prueba fetiche en la que veamos cosas distintas. Todo esto en un escenario perfecto, en un circuito de leyenda, como son Indianápolis y Le Mans.

Mi propuesta: dos semanas en Spa-Francorchams con más pilotos

Un parón para aumentar las ganas. Un circuito de leyenda. La posibilidad de lluvia. La velocidad. La pasión. Spa-Francorchamps ya es una de las grandes citas de la Fórmula Uno, pero lo tiene todo para ser la cita. 

Para ello, la Fórmula Uno tiene que ver qué hacen otras categorías. IndyCar o WEC, para sus grandes carreras, aumentan sus entradas de pilotos. Para la Fórmula Uno, creo que 30 pilotos sería fantástico. Al igual que las otras categorías, una semana antes del Gran Premio, se reunirían los pilotos no habituales, con un test para ‘rookies’ en el que demostrarán su velocidad si quieren disputar la carrera.

Antonio Giovinazzi - Ferrari
Antonio Giovinazzi probó el Ferrari de esta temporada en Baréin. Con mi propuesta, verle en Spa este año hubiera sido posible.

Por supuesto, para llenar estas plazas, se necesitan más coches. Los equipos habituales podrían disponer de un tercer coche, en el que podrían subir a pilotos de otras categorías. Imaginad a Josef Newgarden en un Haas, a Antonio Giovinazzi en Ferrari, a Carlos Sainz en el Red Bull… De esta manera, los equipos podrían probar a los pilotos de sus canteras y ver de qué son capaces en un contexto competitivo. Los equipos menores tendrían beneficios al subir a pilotos de pago que pongan patrocinadores y quizás así salvar su temporada económica.

Además, las marcas que así lo deseen, podrán entrar a competir con un coche preparado bajo el reglamento Fórmula Uno. O incluso, por qué no, alquilar el coche de un equipo habitual y entrar con un equipo propio. Quizás así volveríamos a ver un Penske en Fórmula Uno.

Penske F1
Penske ya fue una realidad en la Fórmula Uno de los 70. ¿Os imagináis que vuelven?
La semana de competición: tres días con tres horas de tests, clasificación a una vuelta y una carrera de 450 kilómetros

Las tres sesiones de libres se respetarían, pero no sus horarios. Todas las sesiones comenzarían a la hora de la carrera y se extenderían durante tres horas en miércoles, jueves y viernes. Así, los equipos y pilotos podrían tener entrenamientos reales, con las condiciones tanto de carrera como de clasificación.

Pasemos ya al sábado. El formato tiene que ser diferente al habitual. Y, para eso, propongo el formato de una sola vuelta. Al igual que en las 500 Millas de Indianápolis, los turnos de clasificación se harían por sorteo el día de anterior.

Salida - Spa Francorchamps
Imaginen 30 coches en una parrilla de salida de Fórmula Uno. Sería una gran vuelta a los orígenes de la categoría

Y, finalmente, la gran carrera. 450 kilómetros, es decir 66 vueltas infernales al increíble Spa-Francorchamps. ¿Por qué 450 kilómetros? Son más o menos, tres horas de carrera, más de lo permitido por el reglamento. Sin embargo, en otras categorías no hay ningún problema: en Le Mans se pueden dar hasta cuatro horas consecutivas con un solo piloto.

Por supuesto, los puntos, el botín preciado de los equipos, se repartirá de forma distinta. La ‘pole’ y la vuelta rápida sumarían puntos y regresaría la doble puntuación.

Con la entrada de Liberty Media, la Fórmula Uno tiene una oportunidad única. Que la Fórmula Uno tenga una cita fetiche, con reglamento propio, solo haría crecer a la categoría. Chase Carey, haga la Fórmula Uno grande otra vez.

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