El equipo M-Sport, único del Mundial de Rallyes sin ser oficial, se ha alzado con el título de constructores en el Rally de Gales.

El gran año de Hyundai, el poder económico de Citroën o el potencial de Toyota, todas las quinielas apuntaban a un triunfo de una de las tres marcas que se han involucrado de manera oficial en el Campeonato del Mundo de Rallyes, aunque sólo Citroën cuente con la sede del equipo en la misma que la marca. Pero las expectativas no siempre se cumplen y Malcolm Wilson se ha convertido en el machacagigantes gracias a una apuesta arriesgada, pero que ha terminado convirtiéndose en su primer título de constructores. El primero sin ser equipo oficial Ford.

El fichaje de Sebastien Ogier se convirtió rápidamente en el punto de partida de este título, contando con un gran campeón que llegaba con cuatro títulos bajo el brazo y provenía del gran nominador. Un nuevo piloto que ha sido crucial a la hora de desarrollar el coche a lo largo del año y llevar puntos a la formación de Cumbria. Aunque si hablamos de desarrollo del Ford Fiesta, Wilson tiene que estar muy agradecido a Ott Tanak, sobre el que cayó toda la responsabilidad a lo largo del 2016. Y por supuesto Evans, que ha puesto la guinda a un temporada, a la que aún le queda una prueba, pero que ha servido para que DMACK también haya mostrado la calidad de sus productos con la primera victoria en el WRC.

El año comenzaba con Sebastien Ogier haciéndose con la victoria en MonteCarlo, una cita en la que las manos son cruciales pero el Fiesta también empezó a mostrar una parte de su potencial. Victoria que repetiría en Portugal, acompañado de los podios de Suecia, México, Córcega, Polonia, Alemania, Españ y Gales. El francés sólo ha abandonado las posiciones de preferencia en Argentina, Italia y Finlandia, donde tuvo que abandonar tras un accidente. Resultados que han sido posibles gracias a los más de 20 scratchs que ha conseguido. Pero sólo con un coche no es posible ganar, y Ogier ha tenido un gran escudero llegado desde tierras estonias: Ott Tanak.

La joven estrella de Malcolm Wilson, el mismo por el que apostó desde hace años, ha conseguido sus primeras victoria en el WRC en las citas de Italia y Alemania, dejando claro que su compañero no ha sido una losa sino una gran motivación. Una batalla entre los dos pilotos que ya quedó patente en la primera cita del año en MonteCarlo, en la casa de Ogier. Casi una treintena de scratchs, 4 podios más y batiendo a los pilotos de la escuadra Hyundai, luchando de tú a tú con un piloto de la talla de Thierry Neuville. Mientras que el trío de M-Sport lo ha completado Elfyn Evans, que se ha estrenado con la victoria en Gales, su casa y la del equipo; que ha sabido lidiar con los neumáticos DMACK y sacar su máximo rendimiento en los tramos que más le favorecían.

Tres pilotos que han contado con siete unidades del Ford Fiesta WRC ’17, que en esta temporada se ha convertido en el coche con más victorias, más podio y más scratchs. La formación oficial y los pilotos privados, como han sido Mads Ostberg, Teemu Suninen, Lorenzo Bertelli y Armin Kremer, han permitido a M-Sport dominar el campeonato con puño de hierro frente a tres equipos con más personal, recursos y presupuesto. Un gran trabajo de la formación de Cumbria que así ha valorado Malcolm Wilson al final del Rally de Gales:

“Tenemos un gran equipo de personas y su arduo trabajo ha resultado en algo realmente sorprendente. Hemos estado en el podio en cada evento y somos el único equipo que ha logrado que los tres pilotos obtengan una victoria este año. El Fiesta ha demostrado tener el rendimiento y la fuerza, y eso se debe a las horas incansables que cada miembro del equipo ha puesto en este logro increíble”.

¿Y ahora qué?

Llevamos varios meses hablando de la silly season para la temporada 2018, con el futuro de Sebastien Ogier y Julien Ingrassia como foco de todos los rumores. Hyundai y Citroën se han convertido en los grandes favoritos para hacerse con los servicios del ya pentacampeón del mundo, un título que ha conseguido junto a M-Sport y que se ha convertido en el campeonato más complicado, pero Wilson le quiere con ellos. Una renovación del contrato que sólo sería posible de una forma: con Ford. El título de M-Sport se convierte en el cuarto de Ford, aunque este es el primero que llega con una formación privada con coches de la marca del óvalo después de que Ford Motor Company lo lograra en 1979, BP Ford World Rally Team en 2006 y Ford World Rally Team en 2007.

Llegan momentos de reuniones y negociaciones, como las que ya ha tenido el dueño de M-Sport con la marca de Detroit en los últimos meses. A lo largo del año Ford ha participado en el equipo de manera económica, pero si quieren mantener este nivel en el Mundial de Rallyes tienen que involucrarse al 100% y convertirse en un equipo oficial, siguiendo los pasos de Toyota con Tommi Mäkkinen.