Las marcas KTM, Peugeot y Kamaz no decepcionaron en el Rally Dakar de 2018 y volvieron a llevar sus monturas a lo más alto en las categorías de motos, coches y camiones respectivamente. Carlos Sainz culminó una etapa de ensueño de la marca del león.

 

La 40ª edición del Rally Dakar, la prueba más dura del mundo, no ha traído sorpresas en las categorías de motos, coches y camiones, donde los grandes favoritos volvieron a reinar para subirse a lo más alto del podio. Aunque Honda y Yamaha se llegaron a posicionar muy bien en la categoría de dos ruedas y el Iveco de Villagra hizo lo propio entre los elefantes del desierto, KTM y Kamaz no fallaron un año más. Peugeot se despidió a los grande con la victoria del piloto ha sido el artífice de un coche ganador, la gloria llegó para Sainz en el último año de la marca francesa en el Dakar.

Después de dieciséis años reinando en el Dakar, KTM veía como en la primera parte de la prueba latinoamericana los pilotos de Honda, Yamaha y Husqvarna se encontraban entre los grandes favoritos para acabar con el dominio de la casa austriaca, aunque tan sólo fue un espejismo. Con un equipo Yamaha que poco a poco se fue desintegrando hasta terminar con sus tres pilotos fuera y un Honda que veía como los múltiples golpes acababan con Joan Barreda, Matthias Walkner, Toby Price y Antoine Meo aparecieron en la segunda semana para poner contra las cuerdas a Kevin Benavides. El argentino de Honda poco pudo hacer frente a la armada austriaca liderada por Walkner, que se hacía con la primera posición mientras que el ganador de 2016, el australiano Toby Price, apretaba por la lucha por la segunda posición y Meo hacía lo propio con Gerard Farrés en el top cinco.

La prueba finalizó con Walkner subiéndose a lo más alto para completar la racha de victorias de su trío de cabeza, el que completan Price y Sunderland con sus victorias en 2016 y 2017. Aunque no es el único premio que se llevan ya que el primer piloto privado ha sido el español Gerard Farres con la quinta posición, con una KTM 450 Réplica, y Jonathan Barragán se hacía con la segunda posición entre los rookies entrando en el top quince, con el equipo Gas Gas Motorsport que cuenta con el apoyo de KTM. Dominio aplastante para batir de nuevo a Honda, su gran rival, y demostrar a los resurgidos aspirantes quien es el rey.

En lo que se refiere a los coches, Peugeot Sport suma su tercera corona de forma consecutiva para cerrar una época dorada dentro de la prueba organizada por la ASO. La casa del león llegaba a Perú con un renovado X-Raid Mini, incorporando unidades buggie, y unas Toyota Hilux que contaban con una mayor eficiencia en su peso, pasando a estar las ruedas debajo de piloto y copilo, que este año tenían una posición más propia de un monoplaza de Fórmula 1.

Los japoneses, con Nasser Al-Attiyah, fueron los primeros en dar el primer golpe para hacer frente a la armada de Peugeot, que no de precipitó y supo leer la carrera, sobretodo en el caso de Peterhansel y Sainz. La marca francesa sufrió la primera pérdida con Sebastian Loeb; mientras que los problemas de Cyril Despres cambiaban su posición en el equipo para dejar de ser aspirante a la victoria y convertirse en mochilero. Bajas importantes que también llegaban a Mini con Nani Roma, que a pesar de la robustez de su 4×4 no pudo resistir un salto de un 3-4 metros y el catalán se tuvo que volver a la Península con daños en la espalda.

A pesar de que no nos tenía acostumbrados, Stephane Peterhansel falló este año con un accidente que dañó su parte trasera y dejó el liderato en manos de Carlos Sainz, que se tuvo que conformar con gestionar la ventaja. El Matador no dejó ningún cano suelto y supo apretar cuando era necesario y conservar en las etapas más complicadas, lo que le convirtió en el tercer ganador en el retorno de Peugeot al Dakar. Un retorno que pone punto y final con esta victoria, la segunda de Sainz y que sigue demostrando el potencial de los buggies frente al concepto 4×4 en el Dakar. De los buggies de Peugeot, porque Mini no ha tenido un estreno de ensueño y casi hay que salir del top veinte para encontrar a Mikko Hirvonen.

Y tampoco fallaron los favoritos en camiones. El Dakar es una cuestión de Estado en Rusia, que cuenta con el equipo más poderoso de la carrera con la marca Kamaz. A diferencia de Iveco, Trata o Maz, Kamaz es la única marca oficial al 100% y cuenta con un presupuesto que marca la diferencia, permitiéndoles contar con camiones prácticamente nuevos tras la etapa de descanso y siempre que la dureza del Dakar se ceba con las monturas.

Sin Gerard De Rooy en carrera, el Coyote Villagra se convirtió en el gran rival de los rusos, y el argentino llegó a ponerlos contra las cuerdas. Aunque Kamaz comenzó un tanto “fallón”, con un Mardev que se quedaba sin opciones a las primeras de cambio debido a un vuelco, la batalla Nikolaev vs Villagra marcó la prueba. El de Iveco llegó a las últimas etapas al frente de la general con apenas unos segundos de ventaja, algo insólito en una categoría en la que las victorias incluso se deciden por horas. Aunque un repostaje ilegal a falta de sólo dos días para el final y una rotura del cambio en la penúltima etapa, la que suponía la llegada del Dakar a Córdoba, dejó fuera a Federico Villagra y la victoria en manos de Eduard Nikoalev.

Tres marcas que han repetido victoria y que, casualmente comparten también patrocinador. Red Bull es otro de los grandes vencedores de este Rally Dakar al ver como KTM se ha impuesto a las marcas abanderadas por Montser y Rockstar, sus grandes rivales en el mercado de las bebidas energéticas. Tanto los ganadores en motos como en camiones repetirán participación en 2019 mientras que Peugeot ha puesto punto y final, por lo menos de forma oficial ya que muchos rumores apuntan a una continuidad de forma privada con Nasser Al-Attiyah y Red bULL.