El cuatro veces campeón de la IndyCar completó varias vueltas al óvalo de Phoenix con diferentes condiciones de iluminación. “No hay tanta distorsión visual como esperaba”, declaró al bajarse del monoplaza.

El ‘aeroscreen’ ya es una realidad en la IndyCar. El elemento de seguridad desechado por la Fórmula Uno ha sido testado en pista por primera vez con resultados positivos. Fue el neozelandés cuatro veces campeón de la categoría, Scott Dixon, el encargado de completar las pruebas en el óvalo de Phoenix con diferentes condiciones de iluminación.

Tres pruebas diferentes con óptimos resultados: la primera de ellas bajo la luz del Sol, la segunda al atardecer y la tercera de ellas con iluminación artificial. Todas ellas con conclusiones muy favorables para el piloto. Ahora se tendrán en cuenta sus valoraciones para continuar desarrollando esta herramienta de seguridad. A pesar de todo, todavía se deberá probar en un circuito urbano, donde posiblemente se encuentren más inconvenientes.

Scott Dixon desveló que “curiosamente cuando mejor se veía era cuando se iba la luz solar y empezaba la artificial, que suele ser el peor momento para los pilotos. Me pareció más fácil de ver en general. Además, no noté ningún problema de deslumbramiento“. Según aseguró Scott “no hay razón para no desarrollarlo, aunque sí es verdad que es un poco raro mirar algo tan grueso”. Lo que más sorprendió a Dixon fueron los flujos de aire: “hay cosas que hay que mejorar, como los flujos de aire, necesitamos algo que refresque el ‘cockpit’, aunque cuanto más conducía más me acostumbraba al sistema“.

Por otra parte, Jay Frye, responsable de la categoría, reconoció que esta prueba “ha permitido dar un enorme paso adelante, aunque aún hay un largo camino por recorrer“. En este sentido Frye indicó que “hay cosas de las que podemos aprender y que pueden ser útiles en el futuro, no tanto por la óptica, sino con la forma de modificar el vehículo y ese tipo de cosas“.