Adrian Newey, uno de los ingenieros estrella de la Fórmula 1, ha dado su opinión y propuestas sobre la situación que está atravesando el Gran Circo en esto últimos tiempos, desde una perspectiva presupuestaria y de interés a los ojos de los aficionados.

 

Adrian Newey, el hasta hace unos días principal ingeniero técnico de Red Bull (ha dado un paso atrás en favor de Pierre Waché, aunque seguirá manteniendo su puesto), se ha mostrado preocupado por el futuro de la Fórmula 1. Teme que se haya convertido en un deporte del motor demasiado costoso y que haya perdido atractivo ante la afición.

Aunque Newey está en uno de los equipos que más éxito ha tenido y con más presupuesto, lo cierto es que la brecha de rendimiento es demasiado grande, en los equipos que se encuentran más arriba en la clasificación se gasta cada vez más dinero, y las carreras no son tan emocionantes como antes (la parte aerodinámica es extrema y los adelantamientos cada vez más difíciles, el peso del coche, el sobrecalentamiento y manejo de los neumáticos que también ha tomado un papel extremo temporada tras temporada, los equipos controlan en gran medida la actuación del piloto con indicaciones sobre parámetros del monoplaza…)

En esta carrera de los equipos por tener el mayor presupuesto, los mayores avances técnicos, el mayor número de ingenieros trabajando en las fábricas, etc., Newey, en declaraciones a Auto Motor und sport, se ha dado cuenta de que, aunque Red Bull es uno de los más afortunados, lo tiene complicado porque equipos como Mercedes les doblan en recursos: “Tenemos 125 personas trabajando en aerodinámica. Mercedes casi dos veces más. Su producción es automáticamente más alta”.

Liberty Media tenía la idea de poner un tope presupuestario y un reparto de los ingresos más justo, pero Newey propone otra solución: “Se podría restringir las herramientas, así se necesitaría menos gente”. Por ejemplo, prohibiría los túneles de viento: “Desde un punto de vista técnico, son dinosaurios que, de todos modos, están a punto de desaparecer. Cada vez trabajamos más con la ayuda de simulación CFD. Bastaría con que todo el dinero no se invirtiera en la simulación CFD como consecuencia y no hubiera una carrera de los equipos en esta industria del software”. “Un software estándar y la experiencia de los ingenieros”.

Newey también aboga por limitar a un cierto número de especificaciones aerodinámicas al año: “Si solo puedes construir cinco alas traseras al año, te preguntarás si un ala especial es útil para Monza o Monte Carlo. Entonces te limitarás a lo esencial”. Además, él ahorraría costos en aspectos del motor: “En las carreras intentamos tanto como sea posible acelerar a fondo. En la vida normal, nos atascamos en el tráfico o rodamos a un ritmo constante. ¿Qué deberían hacer las carreras para contribuir a esto?”

Sobre aspectos técnicos como la ignición de la antecámara o la generación de energía con el MGU-H, Newey piensa que “esto existía antes, la Fórmula 1 solo se ha acogido a la idea. El MGU-H nunca existirá en un automóvil normal. Solo sería útil si conduces a fondo por mucho tiempo. La mayoría de los países tienen un límite de velocidad”.

Newey piensa que el futuro del automovilismo pasa por otros motores que no solo se vean en pistas de carreras y que serían mucho más baratos que las unidades híbridas, por lo que ahorrarían mucho peso en combustible. En 1998 el McLaren pesaba 580 kg, y tenía 45 kg de lastre. Hoy estamos en 733 kg con prácticamente cero lastre. Podríamos ahorrar mucho en gasolina si el monoplaza tuviera un peso significativamente menor. Pero eso solo es posible con otros motores”.