Se acabaron las pruebas. La próxima vez que los equipos hagan rugir sus monoplazas será dentro de menos de dos semanas, en Australia. Allí dará comienzo una nueva temporada de Fórmula 1.

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Alonso, en los test de Montmeló | Foto: F1

Después de dos semanas intensas de trabajo (a pesar de las condiciones meteorológicas), las escuderías ya se preparan para poner rumbo a la primera cita del año. Pero, ¿qué podemos sacar de estos ocho días de entrenamientos en el Circuit de Barcelona-Catalunya? Realmente, muy poco. O incluso nada.

Los test de pretemporada están para que los equipos prueben cosas: nuevas piezas, diferentes mapas motor, comprobar el desgaste de las gomas y todo tipo de mediciones relacionadas con el rendimiento del monoplaza. Lo que menos se busca, por lo general, es un tiempo competitivo. Sí, fue una agradable sorpresa ver a Fernando Alonso marcar ese 1.17 en el último día de pruebas, pero calma.

Puede que lo hiciera con cuatro gotas de gasolina en el tanque. Y también puede que si Mercedes hubiera montado el compuesto hiperblando dejara la marca del McLaren en una mera anécdota. Pero como esa es una información que únicamente está en manos de los equipos, esperemos a Australia para ver dónde está cada uno.

De hecho, los monoplazas suelen cambiar mucho desde el último día de test hasta la primera carrera del año. Force India, por ejemplo, ha tenido unos test discretos. Lo mismo llegan a Australia y consiguen un buen resultado. O quizá uno de los que parecía ir fuerte estos días se viene abajo. El caso es que todos estos resultados de pretemporada conviene cogerlos con pinzas, porque nunca se sabe lo que está probando cada uno o si ha exprimido al máximo el motor o no. Por supuesto, es mejor haber rodado más de 1.000 vueltas, como es el caso de los actuales campeones del mundo, que apenas, 600, cifra a la que no llega McLaren por un giro. Estos ocho días de entrenamientos se pueden resumir en tres palabras: ¡Sólo son test!