El Gobierno de Croacia ha aprobado el presupuesto para intentar regresar al calendario del Mundial de Rallyes las próximas dos temporadas. Croacia cuenta con duros rivales para ocupar un puesto en la categoría.

Las organizaciones no descansan y las pruebas ya piensan en sus futuras ediciones, con el deseo de pasar a formar parte de campeonatos nacionales, continentales o incluso en el Mundial de Rallyes, como es el caso de Croacia. El país europeo quiere sumarse a la lista de citas del certamen más importante, ahora contando con una organización renovada y el apoyo de la República, que destinará una cuantiosa cantidad de recursos.

2017 supuso el último intento del Rally de Croacia para entrar en el Campeonato del Mundo de Rallyes, del que nunca ha formado parte y para el que esperaban convertirse en una cita mixta, al igual que España. Pero desafortunadamente esa candidatura no pasó las exigencias de la FIA y de los promotores del campeonato, que ahora vuelven a tener una oferta encima de la mesa. El país centroeuropeo ha aprobado recientemente un apoyo institucional fijado en 1.285 por edición para 2019 y 2020, temporadas en las que esperan pasar el examen de los comisarios de la Federación Internacional y sumarse así a Italia, Francia o Alemania, con pruebas puntuables en la máxima categoría. Una cuantiosa cifra en la que están incluidos los costes logísticos o los vinculados al mantenimiento de los equipos y proporcionarle los recursos necesarios.

Esta apuesta del gobierno de la Unión Democrática Croata, liderado por Kolinda Grabar-Kitarović, tiene el objetivo de potenciar la imagen del país como un foco turístico. Según las previsiones que maneja la organización, su entrada en el WRC se traduciría en unos 50.000 aficionados llegados desde el extranjero y una cobertura en todo el mundo. Por lo que Zagreb, la capital, será el gran foco de atención y desde allí partirán con equipos, que también concluirán la prueba en sus calles. 

Croacia no lo tiene nada fácil y en frente tiene competidores de la talla de Japón, impulsados por el regreso de Toyota al campeonato; Chile, que incluso ha sacrificado el Rally Dakar para destinar más recursos al RallyMobil; o Kenia, donde este año la FIA ya quedó gratamente sorprendida con el desarrollo del Rally Safari. A su favor tiene que las cuatro marcas que actualmente compiten en el certamen tienen sus sedes en Europa, lo que la inclusión de esta prueba y no la de sus rivales supone un notable ahorro en los costes para la temporada.