El piloto australiano de Red Bull, Daniel Ricciardo, ha desvelado que dejará el equipo de las bebidas energéticas para hacerse con un volante en Renault, una decisión que cuanto menos ha creado tanto sorpresa como disparidad de opiniones entre los que piensan que es un acierto ser uno de los pilotos de la ‘marca del rombo’, como los que creen que el cambio es una elección precipitada.

¿Acierta Ricciardo dejando Red Bull por Renault? | Montaje propio

No

David Díez

Daniel Ricciardo se precipita al marcharse a Ranault, pues el Red Bull es un coche ganador. Cierto es que no es el Red Bull del ‘mazo de hierro’ de Vettel, pero sigue siendo un coche competitivo que puede pelear con los otros dos grandes. Por su parte, el Renault es un coche a medio hacer. Los plazos indican -en las propias palabras de Renault- que para el año que viene y 2020, los de Enstone tendrían un coche que podría plantar cara a los de arriba, así que por esa parte Ricciardo estaría dentro de plazo. Pero por otra parte, cuando empezó esta temporada, Renault comenzaba los test en Montmeló planteando conseguir algún podio esta temporada. Era su reto. Pues bien, la realidad es otra. El mejor resultado para Renault esta temporada han sido dos quintos puestos, -uno de Sainz en Azerbayán y otro de Hülkenberg en Alemania-, pero paremos de contar. No deja de ser un coche de la mitad de tabla. Renault es el cuarto equipo ahora mismo en el mundial de constructores, pero Red Bull, que es tercero, está a más de 130 puntos, sumando tres victorias esta temporada hasta el parón veraniego. Por esta razón, Ricciardo se equivoca. Va a pasar de un coche competitivo que sabe ganar carreras a un ‘las victorias llegarán para 2019 o 2020’. En este aspecto, es una decisión precipitada, pues arriesga demasiado al irse a un coche competitivo que solo lo es de momento en los cerebros, diseños en papel y palabras de los ingenieros y mandatarios de Renault. Pero la Fórmula 1 es un deporte de valientes y quien no arriesga… ya se sabe. Esperemos que no sean palabras vacías como en McLaren y que Ricciardo pueda mostrar el nivel que tiene como piloto.

Raúl Izquierdo

No hay duda de que es una de las grandes sorpresas de las últimas temporadas en la F1. La salida de Ricciardo de Red Bull para irse a Renault es una decisión arriesgada, pero acertada. En la escudería de la bebida energética tenía como compañero a un Max Verstappen con el que ha tenido grandes disputas en la pista, como en Azerbaiyán, cuando ambos acabaron fuera de carrera por el exceso de agresividad del holandés, siempre receloso de ceder su posición ante sus compañeros. Pero no sólo es el factor Verstappen, también está la llegada de Honda. El actual RB14 es un coche ganador…con motor Renault. Lo que pueda hacer con el propulsor japonés es una incógnita. Cierto es que este año ha habido carreras en los que Toro Rosso, único equipo que monta motores Honda, han funcionado bien e incluso han marcado las velocidades punta más altas, pero de ahí a ganar hay un trecho. En la escudería del rombo se encontrará con un coche que todavía está lejos de los mejores, sí, pero que cada año progresa en gran medida y lleva una clara línea ascendente de rendimiento. Quizá en 2019 las primeras carreras sean difíciles para él, pero con el paso del tiempo todo irá hacia arriba. En Red Bull tendrán que acoplar el nuevo motor a su estructura, cosa que nunca es fácil y que suele traer problemas de diseño del monoplaza. Ricciardo ha tomado la opción arriesgada; podía haber elegido el camino cómodo, renovar con Red Bull, pero ha decidido asumir riesgo y tratar de ser campeón del mundo uno de los equipos históricos.