El Mundial de Rallyes presentará una notable renovación en el reglamento para la próxima temporada, en la que nace el WRC 2 Pro, se limitarán aún más los test y se introducen los dorsales fijos por piloto.

La Federación Internacional de Automovilismo ha sentado las bases para la próxima temporada dentro del Campeonato del Mundo de Rallyes y otros certámenes que cuentan con el amparo de la institución presidida por Jean Todt. Un reglamento del que la principal novedad fue la introducción de Chile en el calendario, que pasará a contar con catorce pruebas en 2019, tres de ellas en América.

Aunque la FIA también ha tocado otros aspectos del campeonato y uno de los más destacados es el cambio en las categorías del mismo. El apartado WRC seguirá suponiendo la categoría absoluta con los coches nacidos bajo la reglamentación impuesta en 2017, de la que tan sólo Hyundai, Toyota, Ford y Citroën cuentan con modelos homologados por el momento. Un escalón por debajo se mantiene el WRC 2, aunque con un plantel muy diferentes al que conocemos actualmente.

Llega el WRC 2 Pro y desaparece el WRC 3

La Federación Internacional quiere hacer una distinción entre equipos oficial y privados, por lo que bifurca este campeonato en WRC 2 y WRC 2 Pro. Bajo la actual denominación se incluirán las formaciones privadas, con lo que buscan darles una mayor difusión e incitar así a más pilotos de campeonatos nacionales o llegados desde el Campeonato de Europa de Rallyes, como han sido las inclusiones de Cohete Suárez esta temporada. Mientras que bajo la denominación “Pro” se incluirán los equipos oficiales, tal y como ocurre en el Mundial de Resistencia dentro de los GTE.  De hacerse esta distinción en 2017, los únicos equipos que competirían en esta nueva categoría serían Skoda, Citroën, M-Sport Ford, Hyundai y, a partir de España, Volkswagen. En sendas categorías, se mantienen los modelos R5.

Un escalón por debajo se situarán los R2 del Junior WRC, pero sólo éstos. La categoría WRC 3 desaparecerá puesto que, en las últimas temporadas, los únicos pilotos que han seguido toda la temporada con modelos R2 y R3 han sido los participantes en el apartado junior, que en 2019 se mantendrá con los Fiesta R2T preparados por M-Sport y con neumáticos de la marca Pirelli. Un certamen que mantendrá como premio la entrega de un Ford Fiesta R5 completamente nuevo y el apoyo de la marca italiana de neumáticos al año siguiente para disputar el WRC 2.

Dorsales fijos para los pilotos oficiales

Otro de los cambios que se pondrán en marcha será tiene que ver con los dorsales. Actualmente otorga los números a los pilotos en función de los resultados obtenidos por el equipo la temporada anterior, de modo que M-Sport se ha quedado con los tres primeros este año, Hyundai con los tres siguientes, luego Toyota y cierra la lista Citroën; mientras que los privados reciben un nuevo dorsal. Una técnica que ya tiene fecha de caducidad y es que a partir de la próxima temporada cada piloto oficial tendrá su propio dorsal, al estilo de la Fórmula 1, a excepción del vigente campeón, que portará el #1 en las puertas. Aunque la FIA aún no ha concretado como se realizará esta selección y como se priorizará en el caso de que dos pilotos quieran el mismo número.

Menos test y rallyes más cortos

La limitación de costes continúa siendo un tema pendiente en los campeonatos organizados por la FIA y el Mundial de Rallyes no es una excepción. Aún así quieren igualar a las marcas y por ello ha reducido el número de días de pruebas para los equipos, que pasarán de contar con 55 días a 42, con el fin de intentar reducir gastos para las marcas, que tendrán que sacar un mayor partido de los shakedown. Además las pruebas también tendrán que apretarse el cinturón y los itinerarios del WRC no podrán sobrepasar los 350 kilómetros cronometrados, reduciendo en 150 el límite máximo con el que cuentan actualmente. Un cambio que apenas tendrá consecuencias, ya que esta temporada sólo MonteCarlo, México y Argentina superan ese número, siendo la primera prueba la más afectada ya que contó con 38 kilómetros de más.

 

 

 

Dos aspectos en los que aún no se han pronunciado desde la Federación Internacional de Automovilismo son los modelos R5+ y la categoría R4. Durante este año algunos rumores apuntaban a la posibilidad de que las marcas oficiales contaran con unos R5 con mayores prestaciones, algo que por el momento parece descartado con la llegada de la categoría Pro, en la que tomarán distancias con los privados. Mientras que los R4, una de las apuestas de la FIA para iniciarse en el campeonato, continúa sin contar con notoriedad en los tramos y además desde el Mundial siguen sin darle un empujón con la introducción de una categoría propia o un trofeo.