Seguimos el ritmo de los análisis de lo que ha sido la temporada para los equipos de la parrilla de Fórmula 1 2018. Hoy es el turno de Toro Rosso, cuyo rendimiento con el motor Honda era toda una incógnita.

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La temporada 2018 de Toro Rosso

La pretemporada de Toro Rosso

El día 26 de febrero veía la luz el Toro Rosso STR13, el monoplaza de la escudería de Faenza para la temporada 2018 de F1. La gran novedad no se encontraba en lo que estaba a la vista, sino en sus entrañas: el dudoso motor Honda hacía su debut en el coche italiano.

Eso fue apenas una hora antes de que el Circuit de Barcelona-Catalunya encendiera sus semáforos para dar el banderazo de salida a la pretemporada. En la primera semana fueron el equipo que más rodó, aunque el motor seguía dando los mismos problemas que cuando estaban en los McLaren. Los pilotos encargados de llevar el STR13 fueron Pierre Gasly y Brendon Hartley, los mismos que acabaron la temporada anterior.

La temporada de Toro Rosso

Acabar la temporada en el penúltimo lugar con 33 puntos no se puede considerar un éxito para una escudería que venía de ser la séptima en los cuatro años anteriores. Y más después de la ilusión y la confianza que había en Faenza con la motorización de Honda. Era el cuarto año en F1 tras su regreso y se esperaban grandes cosas…

Pero lo que llegaron fueron los problemas de fiabilidad. Y no tardaron en llegar, pues ya en la primera carrera, en Australia, Gasly se vio obligado a abandonar por el propulsor nipón. En la siguiente cita vimos un espejismo con el cuarto puesto del propio Gasly en Bahréin, pero al final más decepciones que resultados.

A mitad de temporada llegaron a encadenar tres carreras consecutivas en zona de puntos, en los GP’s de Alemania, Hungría y Bélgica, pero tras el parón de verano sólo sumaron en Estados Unidos y México. El horroroso año de Williams les salvó de acabar últimos.

La anécdota de Toro Rosso

En un año más que discreto para la escudería italiana, lo más llamativo fue la cantidad de motores empleados para completar las 21 carreras que conformaron el calendario. El límite permitido para no penalizar está marcado en tres por monoplaza…pero los de Faenza casi han triplicado esa cifra.

Ocho unidades de ICE por piloto, otras tantas de Turbo y las mismas de MGU-H han sido las cifras del socio motorista que les acompañó en esta campaña. Respecto al MGU-K, Hartley usó siete y Gasly seis. Sin duda, un banco de pruebas para 2019, una auténtica prueba con su unión a Red Bull.

Los conflictos de Toro Rosso

En este punto cabe destacar la salida de uno de los hombres más importantes de la formación durante los últimos años, y no es otro que James Key. El fichaje del ingeniero británico por McLaren para 2019 supuso un punto de fricción entre ambas escuderías, debido a la fecha de incorporación a Woking.

Su salida significó un freno en la llegada de nuevas actualizaciones del monoplaza, por lo que las novedades durante el año se contaron con los dedos de una mano.

El futuro de Toro Rosso

2019 será una nueva prueba de fuego para los italianos, que tendrán ya la experiencia de trabajar con Honda y, además, el regreso de un viejo conocido. Daniil Kvyat regresa a la escudería que le hizo debutar en la Fórmula 1, y la misma que le bajó a mitad de 2017.

A su lado estará un debutante en la categoría como Alexander Albon. El piloto tailandés, con nacionalidad británica, tiene 22 años y ha destacado en las categorías inferiores del motorsport. En 2016 fue segundo en la GP3, sólo por detrás del talentoso Charles Leclerc, y en 2018 fue tercero en la F2, tras George Russell y Lando Norris, otros dos pilotos que estarán en F1 el próximo año.