pilotos ferrari 2019

Se respira aire nuevo en Maranello, y no sólo por el cambio de cromos que se ha producido con Alfa Romeo Sauber que conlleva una rotación de asientos entre Kimi Raikkonen y Charles Leclerc, sino porque se percibe un giro de 180º en la política de elección de sus pilotos. Esta semana nos traía una nueva noticia relacionada con el cavallino rampante cuando se nos informaba que Mick Schumacher, el hijo del hombre que les consiguió cinco títulos consecutivos, fichaba por su academia de jóvenes pilotos. Y es que, ser joven ya no parece suponer un handicap para estampar tu rúbrica en un contrato con Ferrari. “En Ferrari sólamente fichamos a pilotos con experiencia”, se oía decir una y otra vez a los jefes de equipo de turno, pasando por Montezemolo, Arrivabene o quien ocupara el puesto en su momento.

Como escudería a la que sólo le vale ganar siempre ha primado la política de traer pilotos con un mínimo de requisitos. Así, no podía ser un recién llegado al gran circo, era aconsejable que hubiera conseguido ya una cantidad de podios y, si fuera posible, que contara con victorias en su haber. Si repasamos las últimas dos décadas, en el año 2000 se incorpora a la familia Rubens Barrichello. En ese momento Rubinho no había obtenido ninguna victoria, pero sumaba siete temporadas en F1 y unos cuantos podios muy meritorios con el equipo Stewart.

La llegada de Felipe Massa supuso una reducción en la exigencia de estos criterios

El piloto de Sao Paulo fue sustituido en el 2006 por su compatriota Felipe Massa, quien aportaba cinco años de experiencia, aunque ninguna victoria ni podios. Es quizás el caso de piloto “menos preparado” para ocupar un monoplaza rojo.

La primera retirada de Michael Schumacher conllevó la incorporación en 2007 de Kimi Raikkonen, debutante en el año 2001 y que sumaba varias victorias y dos subcampeonatos tras un año en Sauber y cinco con McLaren. Además, el finlandés obtuvo ese año el título de pilotos, siendo el último de Ferrari hasta la fecha.

Un desgastado Raikkonen dejó paso al piloto que mejor cumplía con todos los requisitos de Ferrari hasta la fecha. Fernando Alonso aterrizó en el 2010 con dos títulos mundiales en su bolsillo y buscando alcanzar la gloria vestido de rojo. Ya en el 2013, el equipo buscaba un sustituto para un desgastado Felipe Massa y, dado que Ferrari seguía en sus trece de seguir fichando a gente con experiencia, se dio la situación de la vuelta de Kimi Raikkonen cinco años después de una salida no muy amistosa. El alto nivel requerido por los de Maranello era capaz de coser profundas heridas del pasado. Y eso que por la época había gente llamando a la puerta como Sergio Pérez, Estaban Gutiérrez o Daniel Ricciardo. Incluso Jules Bianchi pilotaba para Marussia y mostraba grandes destellos. Pero la opción nunca fue real.

Y lo mismo ocurrió en 2015 para sustituir a Alonso cuando este inició su segunda etapa con McLaren: el hueco fue cubierto por Sebastian Vettel, tetracampeón de 2010 a 2013 con Red Bull Racing. Veinte años en los que Felipe Massa fue quien menos aportó con cinco temporadas de experiencia. Como podemos ver, ser un Verstappen en potencia o, por poner otros nombres que sonaron en su momento, un Rosgerg, un Kubica o alguien que todo el mundo veía con verdadero potencial no servía para abrir las puertas de la fábrica que apenas está a dos horas de Milán. Se podría decir que, dado que la máxima de Ferrari era ganar fuera cual fuera la circunstancia, a la directiva no le servía la “bola de cristal” que predecía lo bueno que podía llegar a ser un piloto en el futuro, si no que necesitaban a alguien que ya lo hubiera demostrado en el pasado.

El resultado sigue siendo el de ningún título desde el conseguido hace ya 12 temporadas por Kimi Raikkonen tras luchas fuera de la pista incluso con la escudería McLaren. Pero todo cambió a finales del 2018 cuando se anunció que Charles Leclerc, el rookie de Alfa Romeo Sauber, era el elegido para correr el mundial de 2019 junto a Sebastian Vettel.

Charles Leclerc ha roto esquemas de contratación que han durado décadas

El joven monegasco es todo lo contrario a lo que Ferrari lleva décadas pidiendo: experiencia (tan sólo un año y, además en una escudería de la cola del pelotón como es Sauber pese a los buenos resultados cosechados), victorias y podios (imposible dado el monoplaza que ha manejado). Nadie duda que Leclerc es un campeón potencial y que, con las armas adecuadas, puede llevarse varios títulos mundiales, y eso es justo lo que en Maranello siempre han rechazado: el “posible” campeón del mundo. El método empírico-analítico es un modelo de investigación científica, que se basa en la experimentación y la lógica empírica que, junto a la observación de fenómenos y su análisis estadístico, es el más usado en el campo de las ciencias sociales y en las ciencias naturales. Y en Ferrari lo sabían usar al milímetro: si ha ganado carreras para otra escudería, lo hará para nosotros. Si no ha sido así, no sabemos si será capaz, pero no estamos dispuestos a arriesgarnos en la jugada.

Tal era la obsesión por buscar pilotos con estas cualidades que, muchos jóvenes que ingresaban en la Ferrari Drivers Academy, no llegaban a subirse a un F1 para competir nunca. Realizaban test privados, pruebas de simulador, pero jamás llegaban a Australia para competir. La academia parecía más una trituradora de pilotos que una agencia de jóvenes talentos.

La elección de Leclerc ha abierto un nuevo rumbo. Este año será un sophomore de segundo año y, si la tendencia ganadora de Ferrari continúa, contará con un monoplaza que le va a dar la opción de luchar por su primer título mundial a sus tan sólo 21 años. Mick Schumacher puede respirar tranquilo. Mientras se foguea otro año en la F2 irá adquiriendo conocimientos desde dentro de la estructura italiana para un inminente salto a la F1. La edad media de la Scuderia va a bajar mucho y, por primera vez, se van a confiar en esa bola de cristal que vislumbra futuros campeones. La juventud ya no es un problema para vestir de rojo, todo lo contrario, se ha convertido en una virtud.