Otro año más arrancando con sinsabores. Este parece ser el guión de la película para Fernando Alonso año tras año, y más concretamente desde que dejó Ferrari para unirse a McLaren-Honda para tratar de arrebatar así el cetro de campeones a Mercedes.

McLaren 2018

Fernando Alonso – fuente: noticiaaldia.com

Tres años de declive abismal con Honda, posterior divorcio y unión con Renault y la vida sigue igual. Ahora sí disponen de un buen motor, pero no de aquel chasis que presumía ser de los mejores de la parrilla. Quién sabe si es porque estaba pensado para el motor Honda y su arquitectura, o por qué demonios puede ser. Para Barcelona se anuncian mejoras, pero nada radical que haga pensar en un vuelco de la situación.

Por Azerbaiyán andaba Flavio Briatore, manager oficioso del ovetense. Muchas voces del paddock sugieren que allí estaba, aparte de para lo evidente (que fue atizar a McLaren), para hablar con los equipos grandes de cara al próximo año. Y aquí va mi apuesta: Alonso terminará su carrera en la Fórmula 1 en Renault, habiendo pasado dos veces por McLaren y tres por la escudería gala, más un periplo amargo por Ferrari.

Personalmente creo que ni en el volante del Renault de fábrica, y con el avance enorme que están haciendo a 2 años vista puedan luchar por el campeonato. Aunque la vida le debe algo grande a este piloto, que con sinsabores en las últimas carreras con Ferrari, donde perdió el título en varias ocasiones, y tres años (camino de 4) de un camino de espinas no pueden poner el colofón de oro que merece su enorme talento y trayectoria.

Este fin de semana empieza un reto nuevo para él, donde a priori va a un equipo que lo tiene todo para ser dominador. WEC y Toyota. Un matrimonio que se antoja perfecto para calmar su sed de victorias. Una válvula de escape perfecta para subir de nuevo a lo más alto del podio, y hacerse con un campeonato del mundo. Se lo merece, y espero de corazón que así sea. Pero no olvidemos que la categoría reina del automovilismo mundial, que se encuentra en la vanguardia tecnológica y es la que más dinero y espectáculo genera, sigue llamándose Fórmula 1.