F1

La carrera del Gran Premio de Canadá de Fórmula 1 fue un tostón. Empezaron 20 coches y terminaron 17. De la misma forma, los espectadores que terminaron la carrera fueron menos que los que empezaron la carrera. Y es que muchos espectadores no fueron capaces de aguantar las 68 vueltas (gracias Winnie) y decidieron cambiar de cadena o simplemente apagar la carrera.

Con el Gran Premio de Canadá, ya son tres carreras aburridisimas seguidas que llevamos encima los espectadores de la Fórmula 1. Es cierto que España y Mónaco suelen ser históricamente carreras muy aburridas, pero año tras año llegamos a estas carreras con mayor temor. Temor de que durante casi dos horas estemos viendo coches perseguirse sin más opción de adelantarse qué hacer un undercut. Y entre algunos de los aficionados más acérrimos, temor de que te deje de gustar el deporte.Tres son los factores que están haciendo de la Fórmula 1 una procesión extremadamente cara.

Una aerodinámica anti-adelantamientos

El primero de ellos es la aerodinámica de los monoplazas, que impide acercarse al coche de delante sin que tus neumáticos se vengan abajo y sin que sea imposible salirte del rebufo del monoplazas al que persigues. Se ha intentado reducir el impacto de la aerodinámica de los coches con el DRS, pero este empieza a ser insuficiente en muchos circuitos para adelantar. Y encima, en algunos circuitos, colocan mal las zonas de DRS. Aquí tiene que entrar de oficio la FIA, orientando el reglamento hacia una aerodinámica común, más simple y que favorezca los adelantamientos o por lo menos no los entorpezca.

Coches ahorrando gasolina como si fuesen utilitarios

Otro factor determinante y muy ridículo es el control de la gasolina y del flujo de gasolina que los monoplazas utilizan. Es absurdo que en la competición de coches más glamurosa y con los coches más veloces del mundo, los mejores pilotos del mundo tengan que ahorrar gasolina y dejar de atacar para llegar al final. A veces parece que Hamilton o Alonso en vez de conducir Mercedes y McLaren conducen un Ford Fiesta y necesitan llegar con urgencia a una gasolinera.

A este punto de vista competitivo, sumale el punto de vista comercial. A los constructores no les interesa el ahorro en el consumo de gasolina, ya que el mercado tiende hacia coches híbridos o eléctricos. No hay más que comparar los nombres de los constructores del Mundial de Fórmula 1 y del Mundial de Fórmula E. Se empiezan a equiparar, y la tendencia es que los constructores empiecen a estar más interesados en una competición eléctrica que en una competición de combustible que hay que ahorrar. El futuro de la Fórmula 1 no debe pasar por el ahorro del combustible, sino por la competición más encarnada.

Piedras por ruedas

Estos dos puntos corren de cargo de la FIA, son ellos quienes con su reglamento deben mejorar estos aspectos. Pero hay otro factor determinante que no depende de ellos: las ruedas Pirelli. Por mucho que digan, sus ruedas siguen siendo piedras. Y las piedras de Pirelli lo que nos provocan son carreras sin paradas que aburren a cualquiera. Necesitamos ruedas mucho más blandas, necesitamos volver a las carreras de dos o tres paradas (yo he visto hasta carreras de cuatro paradas). O eso, o cambiar de proveedor.

En definitiva, necesitamos carreras más divertidas. No solo para atraer espectadores nuevos, sino para los que ya están. Porque si no, vamos a seguir viendo como se siguen yendo espectadores de la Fórmula 1. Y la Fórmula 1 sin espectadores, no es más que un club de ricos.