El equipo Mercedes manda un mensaje al siete veces campeón del mundo en el día de su 50 cumpleaños. “Michael es uno de los padres fundadores del éxito que hemos tenido en los últimos cinco años”, dijo Toto Wolff.

El 3 de enero de 1969, en la pequeña ciudad de Hürth, Alemania, nació un niño llamado Michael Schumacher, que se convertiría en el piloto de Fórmula Uno más exitoso de todos los tiempos”. Con estas palabras comienza el equipo Mercedes el homenaje que ha querido trasladar al siete veces campeón del mundo en el día de su 50 cumpleaños. Un piloto que, dice Toto Wolff, “ha tenido un tremendo impacto en la Fórmula Uno, pero que no sólo estableció un récord increíble -un récord que aún no se ha batido-, sino que también dio forma y cambió el deporte para siempre“.

Muy pocos nombres, señalan desde Brackley, son tan sinónimos de Fórmula Uno como el de Michael Schumacher. “Con 91 victorias y siete campeonatos mundiales de pilotos de Fórmula Uno de la FIA, es un icono absoluto del deporte que ha dominado la serie como nadie“. Y es que, “Michael llevó la Fórmula Uno a un nivel completamente nuevo con su atención a los detalles y su conocimiento técnico. Hizo todo con gran determinación, desde sus informes de ingeniería hasta su entrenamiento físico, y siempre estaba buscando nuevas formas de mejorar su rendimiento en pista”.

En el repaso a su trayectoria deportiva, el equipo alemán recuerda que “en Ferrari sentó las bases de una de las épocas más exitosas de la Fórmula Uno“. Allí, continúan, “permaneció durante una década y ganó cinco Campeonatos de Pilotos consecutivos (2000-2004) y seis Campeonatos de Constructores consecutivos (1999-2004)”. Unos números, sin duda, al alcance de muy pocos.

Su llegada a Mercedes fue, según recogen, uno de los primeros pilares del éxito posterior del equipo de la estrella. Después, “Michael se retiró de la Fórmula Uno; sin embargo, cuando Mercedes se reincorporó a la Fórmula Uno en 2010, regresó a la serie como piloto”. Con el equipo de Brackley, Brixworth y Stuttgart, Michael desempeñó un papel importante en el desarrollo de las capacidades a largo plazo del equipo que fueron la base de nuestro éxito futuro en la F1.

Toto Wolff recuerda cómo fue sus primeros contactos con el Kaiser: “Recuerdo cuando conocí a Michael por primera vez en 2012, fue en un vuelo de Zurich a Singapur. Estaba sentado a mi lado y me preguntó si quería jugar un juego de backgammon“. Schumacher ganó la partida, rememora: “Me aplastó absolutamente en las dos primeras rondas porque me quedé muy impresionado. Una vez que lo superé, mi juego mejoró y terminamos jugando y hablando durante todo el vuelo. Tuvimos una conversación muy buena y honesta y cuando aterrizamos sentí que lo conocía desde hacía mucho más tiempo de lo que realmente lo conocía”.

Nunca ganó una carrera de F1 en un Mercedes, pero jugó “un papel importante” en el éxito que el equipo disfrutaría en los años siguientes: “Michael es uno de los padres fundadores del éxito que hemos tenido en los últimos cinco años”, dijo Wolff. “Estamos muy agradecidos por todo lo que hizo por nosotros. Hoy, todos nos quitamos el sombrero ante ti. ¡Feliz cumpleaños, Michael!”.